SOMETHING WICKED THIS WAY COMES...

20 de agosto de 2014

Debate (in)formal - De editoriales, etiquetas y frases lapidarias

¡Hola, nueceros! Dark al habla (o al teclado).

Morrigan está trabajando y estudiando duro para un examen, así que me ha dejado al mando durante unos días. Con suerte encontrará un ratín para que podamos escribir una reseña antes de que empiece el nuevo curso y nuestras vidas se pongan patas arriba y no nos veáis en otros seis meses. Por el momento, y sin que sirva de precedente (para que no bajen las visitas, sobre todo), he decidido hacer una entrada, para que esto no coja telarañas y podáis escribirnos comentarios bonitos… … o no.

Hace unos meses, encontré en mi TL un tweet que enlazaba a un artículo sobre el rechazo de manuscritos en las editoriales. Me entró la curiosidad y entré, sin saber muy bien qué esperarme. De forma resumida puedo contaros que el texto pone al descubierto cómo algunas editoriales (en este caso extranjeras, pero estoy segura de que en España no nos quedamos atrás) juzgan una obra literaria no por su contenido ni por su calidad, sino por el autor que hay detrás. Si eres un desconocido, probablemente te encontrarás con una puerta cerrada y (si tienes suerte), un/a carta/email/pañuelo estándar de rechazo; si eres un autor con un público entregado o, en su defecto, una persona famosa, tienes una oportunidad asegurada. Por supuesto, sabemos que esto no es cierto en todos los casos, porque sino no tendríamos autores noveles en el mundo, pero son datos que no dejan de hacerte pensar.

Personalmente, cuando leo esta clase de cosas, mi pequeño ángel y mi pequeño demonio empiezan a discutir: el primero, con su arpita, me habla del camino lógico por la que la evolución social y cultural nos ha traído a esta situación; el segundo me pincha en el cuello con el tridente y me pide que prenda fuego a cosas. 



Cabe decir que nunca he cedido al impulso, pero no porque no le escuche, sino porque sé que un día subirá el nivel del mar y nos ahogaremos de todas formas, y no quiero pasar el resto de mi vida en la cárcel.

Objetivamente, es normal que haya editoriales que rechacen manuscritos. Hasta ahí seguro que todos estamos de acuerdo. Y el hecho de que estos hayan ganado o no un Premio Nobel o un Booker Prize es circunstancial: los editores, como nosotros mismos, no se han leído todos los libros del mundo, y es difícil seguirle la pista a todas las novelas que han ganado tal o cual premio.

Además, lo que a una editorial le gusta quizá no le gusta a otra, o la “calidad literaria” que tratan de alcanzar podría simplemente variar. Tan normal como que hay gustos: mi libro favorito puede parecerte a ti una basura, y como somos personas civilizadas, tengo que aceptarlo y no saltarte a la yugular.

Aunque esté trillado, el angelito considera, sin embargo, que hay un argumento que sobresale por encima de todos los demás. Uno que ya hemos oído mil veces, y que utilizarán en este mundo mil veces más: “una editorial es un negocio”.

Y entonces es cuando yo me pregunto: si es un negocio, ¿por qué esperamos de ellas que nos den productos de calidad u “obras de arte” (aunque este término es tan confuso que solo me atrevo a cogerlo con pinzas)? ¿No es lo más simple que elijan de entre todas las propuestas los libros de famosos, que saben que se van a vender, o aquellos que arrastren especial polémica detrás? Las grandes editoriales (y no incluyo aquí a las especializadas, con una clientela minoritaria que acude a ellas conscientemente) no nos venden los clásicos creyendo que sean buenos o malos desde el punto de vista artístico, sino porque saben que tienen una tradición detrás y seguirán siendo necesarios para todos los que estudiamos. Las grandes editoriales no tienen conversaciones sobre las metáforas, los juegos de palabras o lo brillantísimo que puede ser un determinado diálogo de una novela: lo que quieren es vender. Reconocerán un buen o mal manuscrito, pero a la hora de la verdad, se fijarán en el nombre que lo firma y las posibilidades de marketing. No sé mucho sobre el negocio dentro de una empresa de este tipo, pero he escuchado a editores decir que no estaban contentos con un determinado manuscrito, pero que lo publicarían porque el autor tenía un nombre.


Y mientras, hermosas historias aguardan en cajones a que alguien les dé una oportunidad. Disculpadlas por tener a un genio que no ha sido reconocido detrás. Los nombres de Belén Esteban y E.L. James ya estaban cogidos, qué queréis que os diga.

Me diréis que hay otras opciones. Si alguien se quiere a dar conocer, no necesita atarse a una editorial. Puede autopublicarse. Puede poner su libro en Amazon, o en un blog para descargar. Por supuesto. Eso no es nuevo. Yo también he escrito y he publicado en internet, cuando era más joven, y usaba los típicos foros para compartir mi historia. Pero la distribución no es la misma, y aún hay gente que se resiste a los libros electrónicos y a las compras por internet. No vas a alcanzar el mismo número de lectores.

Aunque igual se gana más así, si es que alguien lo hace por dinero, porque no es como si a los escritores se les pagase mucho por su trabajo. No todo el mundo puede tener la suerte de J.K. Rowling, aunque por mi parte admiro a aquellos que ponen su obra gratis en Internet, probablemente más por la difusión que por el gesto altruista de difundir cultura… pero oye. Mejor eso que escuchar que los libros deben bajar de precio pero no ser gratis porque los escritores tienen que comer (y son palabras textuales de alguien conocido que se dedica a la escritura): debe de ser muchos lectores somos ricos, claro. Personalmente, si fuera escritora me preocuparía más de lo que chupan las distribuidoras y la propia editorial (no pun intended).

Dejando a un lado el tema de los precios abusivos, de los que podríamos hablar durante horas (¿cómo un ebook vale lo mismo, en algunos casos, que la edición en papel? ¿Es que se gasta lo mismo tomando la maquetación y subiéndola a la red que imprimiendo 600 páginas? ¿Estamos locos o qué nos pasa?), no puedo quedarme tranquila hasta que mencione lo que el mundo comercial ha hecho en relación al etiquetado. Me refiero a trazas inventadas como “infantil”, “juvenil” y “adulto”. A lo mejor es porque soy un espíritu libre que no cree en jaulas para el intelecto, o tal vez que encasillar las historias es una aberración. Porque lo siento, pero una buena novela es debería ser disfrutada por todos los públicos, por sus mil matices. No entraré en el aspecto de los temas de los que trata, que pueden o no ser aptos para ciertas edades. Hablo de la historia en sí. Porque como comentaba hace unos días en un par de tweets, he leído historias que son tanto para jóvenes como para viejos, para niños, adolescentes y adultos por igual. Y me asquea ver en los catálogos y en las colecciones cómo encasillan Alicia en el País de las Maravillas o Los viajes de Gulliver (y pasando por el incomprensible caso de alguna obra de Sylvia Plath) en la sección de jóvenes. Si bien la primera sí fue concebida para un público más niño, desde la perspectiva actual resulta imposible que un niño/estudiante de secundaria entienda todas las implicaciones de cualquiera de esas novelas. Por favor, si estoy equivocada, hacédmelo saber.

Algunos me diréis que las etiquetas son simples pistas o indicaciones para el padre despistado que quiere hacer un regalo, pero lo que han causado ha sido, más que una ayuda, un estorbo y una barrera a tener en cuenta: muchos se las han tomado al pie de la letra, y han empezado a trazar líneas. Hace algún tiempo, mi familia, sin ir más lejos, me soltaba las típicas pullas de “¿eso no es un libro para niños? Deberías empezar a leer cosas para adultos”. Bastante me costó que mi madre comprendiera que la magia de las novelas “dedicadas” a una audiencia infantil es uno de esos guilty pleasures (aunque en realidad no es que lo oculte: SÍ, ME GUSTAN LOS LIBROS INFANTILES, Y SI TIENEN DIBUJITOS, MEJOR QUE MEJOR).

No cabe duda de que la literatura actual no es solo la editorial en sí, y temo que malinterpretéis esta entrada como un ataque directo hacia el sector. Ni mucho menos: los lectores también tenemos la culpa, porque nos comemos lo que nos ponen en la mesa, desde las modas de géneros y subgéneros hasta el escritor del momento. Somos lectores, lo que quiere decir también que somos consumidores, y las editoriales no pierden la oportunidad de vendernos lo que tengan del modo en que haga falta. Por eso ponen esas frases ridículas en las encuadernaciones de los libros, indicándonos a qué bestseller se parece el último libro que han publicado, o ponen una frase de halago de un autor/blogger/personalidad que el presunto comprador pueda reconocer. Dejadme deciros que eso ya se hacía en la imprenta del siglo XVI. La diferencia es que antes lo ponían dentro, para que diera menos vergüenza ajena adquirir

El libro que tuvo a Christian Grey sin pensar en sexo durante una semana

 o

“La historia que me habría gustado escribir a mí”
—La nariz de Lord Voldermort


Necesitaría varias entradas como esta para hablar de todo lo que veo en el mundo del libro que me hace fruncir el ceño. Necesitaría uno para hablaros del lector tipo y del propio autor, pero no creo que esté en mi mano hacerlo. En su lugar, os animo a que dejéis vuestras opiniones, porque en este blog nunca se le dice que no a un buen debate: ¿Creéis que nos dirigimos sin remedio a un paraíso para la lectura exclusivamente comercial? ¿Creéis que los “famosos” lo tienen más fácil para publicar o que se examinan objetivamente los manuscritos? ¿Christian Grey o la nariz de Voldemort?




P.D. 
Esta entrada ha sido aprobada antes de su publicación por Morrigan.

15 de junio de 2014

Jane Eyre - Charlotte Brontë

(Empieza a sonar Back in Black de AC/DC. El telón se abre lentamente. El escenario está lleno de humo e iluminado con luces de colores. Entran Morrigan y Dark Heart con la cabeza bien alta, antes de tropezar con la alfombra roja y caer de bruces.)

M: (Levantándose del suelo de un salto.) ¡Buenas noches, nueceros!

DH: (Se levanta, con dificultad, quejándose y limpiándose la falda de polvo y humo). ¿Nos echabais de menos? (Se escucha una tos entre el público) Repito: ¿NOS ECHABAIS DE MEEEENOOOOS? (Un arbusto rodante pasa por delante. Le da una patada). Yo lo he intentado.

M: No podemos culparles. Seis meses es mucho tiempo. Y han pasado tantas cosas desde entonces... Has visto a Neil Gaiman, el rey ha abdicado, me he autoproclamado reina...

DH: Eso no son muchas cosas para seis meses... También hemos estudiado mucho: esa es la razón que se hayamos estado tan desaparecidas. Pero el verano está a la vuelta de la esquina y podremos actualizar más seguido, como todos los aquí presentes desean... (El conserje se despide con la mano y cierra la puerta desde fuera, con llave) ...O algo.

M: Sí, lo bueno de habernos aislado del mundo como ermitañas para estudiar es que no tenemos vida. Podremos dedicaros todo nuestro tiempo. Acaberéis hartas de nosotras. O eso espero. Así agradeceréis nuestra próxima ausencia prolongada.

DH: Dicho así parecemos unas antisociales... Lo cual no dista mucho de la realidad. (Da una palmada). ¡Pero nosotras hemos venido aquí a hablar de nuestro libro! ...El que hemos leído, claro.

M: Y se trata ni más ni menos que de Jane Eyre de Charlottë Brontë. Ficha técnica, manifiéstate. 
Jane Eyre

Tomo único
Jane Eyre: An Autobiography | Charlotte Brontë
Penguin Books | AE: 2006 | AP: 1847
ISBN: 0141441143 | 521 págs.


Habiendo crecido huérfana de padres en casa de una cruel tía y en un duro colegio de la beneficencia, Jane Eyre se convierte en una superviviente independiente y con espíritu, cualidades que le ayudan cuando en su trabajo como institutriz en Thronfield Hall. Pero cuando se enamora de su sardónico jefe, Rochester, el descubrimiento de su terrible la fuerza a hacer una elección. ¿Debería quedarse con él sin importar las consecuencias o ser fiel a sus convicciones, incluso si eso significa abandonar al hombre que ama?



DH: Jane Eyre no necesita muchas presentaciones, ya que es una de las obras maestras de la literatura inglesa. Todos sabéis de qué va, probablemente, pero para los despistados, os haremos un mini-resumen. Esta es la historia de Jane... Jane Eyre. Que no, no es espía, sino una niña huérfana a la que su mezquina tía mete en un internado para que no moleste.

M: Algo que a Jane no le importa demasiado porque está hasta el mismísimo de su santa tía. Una vez allí, la preparan para hacer el único empleo disponible para una señorita en la época victoriana. El de institutriz.

DH: ...En realidad no es el único empleo. Pero sí el más decente. Ya sabemos que a los victorianos le gustaban los... presbiteranos. Montones de locales presbiteranos en las calles de Londres, con sus presbiteranas de moral dudosa, escotes firmes y faldas ligeras. (Carraspea). El caso es que la institutriz consigue trabajo pronto, y como no podía ser menos, lo hace en una gran mansión con un noble... y un terrible secreto en el desván.

M: El noble se llama Rochester. Edward Rochester. Y aunque la cosa sería mucho más interesante si fuera él el objeto de las atenciones de Jane, lo cierto es que está allí para cuidar de una niña, Adéle, protegida de Rochester. La cuestión es que, como todos sabréis ya, o bien porque lo habéis leído, o bien por la cantidad de películas que se han hecho sobre el tema, niñera-jefe-loveisintheair, empieza a saltar chispas entre los dos.

DH: Pero el noble tiene fantasmas en el armario. Y digo en el armario sin ningún guiño a los posibles fics que se podrían escribir sobre Rochester, que al fin y al cabo vive todo el día rodeado de mujeres. El caso es que hay sucesos extraños. Y una mujer desconocida que grita y prende fuego a cosas. Nada, lo normal en cualquier mansión victoriana de reminiscencias góticas. Nosotras mismas tuvimos un pequeño problema en nuestro chalé de verano en Escocia, el año pasado... Me voy del tema.

M: ¡Dark! Juramos que no volveríamos a hablar de ella, ni de esa terrible noche de verano, ni del cadáver que tuvimos que enterrar... (Sonríe encantadoramente.) Como íbamos diciendo. Hay una presencia extraña que se dedica a hacerle la puñeta a los habitantes de la casa, especialmente a Jane y... hasta aquí podemos leer sin spoilearos.

DH: Así que pasamos a los personajes, porque hay suficientes, y suficientes tópicos en ellos como para agradaros cualesquiera que sean vuestros gustos. Por ejemplo la protagonista, Jane. Jane es... un poco Mary Sue. Es la Cenicienta que tiene que convivir con su malvada tía y sus mezquinos primos. La Candy Candy a la que envían a un internado para enderezarla, donde hará amigos pero también tratarán mal... Quizá algunos seáis un poco jóvenes para saber quién es Candy Candy... Si es así, buscadlo en Google y un día de estos os contaré su historia (Suspira como una adolescente de anime con grandes ojos llenos de corazones algo que suena como "Anthony").

M: Sí, pero al contrario que Cenicienta, Jane Eyre tiene un espíritu rebelde. No es una rebeldía obvia, de las de quemar corsés, pero sí lo bastante evidente como para escandalizar a los hombres victorianos de la época, a los que les daba pánico que se les acabara el chollo del patriarcado. Aún quedan algunos así, por desgracia. Jane es una mujer independiente que se rige por su propio código moral. Un código que a veces se adapta a las convenciones sociales y otras veces no, pero que siempre atiende a lo que ella considera correcto. 

DH: Bueno, eso es obvio por la manera en la que intenta buscar trabajo y no marido. Incluso cuando conoce a Rochester no es una relación obvia, sino que ella intenta seguir en su sitio: el de la niñera. Por mucho que él, que es un poco cínico, intente provocarle. Porque seamos justos: Rochester no es el caballero ideal que esperamos en una novela romántica de la época... Yo, de hecho, no es que simpatizara especialmente con él... ni siquiera entiendo qué le ve Jane.

M: Yo tampoco. Cada vez que abre la boca me dan ganas de abofetearle. Bueno, exagero. Digamos que en tres cuartas partes de sus intervenciones. Pero por alguna razón, la pareja en sí funciona, y quieres que acaben juntos. 

DH: Aunque sentir algo por la niñera no rompe con su ritmo social. Por ejemplo, no evita que traiga a mujeres a casa y coquetee con ellas. Y además es que son las típicas chicas vanidosas a las que te dan ganas de estrellar la cabeza contra la pared... Quiero decir, de lanzarle una taza de té y manchar su adorable vestido. Yo tengo la firme idea de que Rochester solo hace que la corteja para poner celosa a Jane. Y si esto fuera una novela romántica al uso, probablemente hubiera acabado herido en el intento.

M: Oh, sí. Blanche. (Pronuncia su nombre como si fuera un insulto.) Como la odio. Es la versión victoriana de la mala malosa de la literatura actual. Luego están los Reed: la tía y los primos de Jane. Son todos para darles de comer aparte. Pero el primo especialmente. Es cruel y mezquino. Y lo odiamos, ¿a qué sí, mi tesoro?

DH: Y Jane demasiado tonta, porque los perdona. Incluso si la encierran en una horrible habitación roja. Incluso cuando la echan a patadas de casa y la llaman mentirosa. Pero luego hay gente buena, también. Como la amiga que hace en la escuela... O el ama de llaves de la mansión. O la pupila de Rochester, que está un poco mimada pero es aceptable.

M: También están los Rivers, de cuya implicación no podemos hablar pero cuyo carácter merece la pena mencionar. St. John Rivers es un idiota insoportable. Vale, tal vez no esté siendo del todo exacta... Es un idiota fanático insoportable. Está tan obsesionado con la religión, que a su lado Sebastian Vael parece ateo. 

DH: ...Bueno, tienes que estarlo si vas a hacerte misionero. Y tienes que estarlo, si intentas arrastrar contigo a los demás... (Carraspea) Pero permitidme que mencione a Bertha Mason, aunque no os diga quién es. Y, que para vuestra información, si estáis interesados en ella y su historia antes de Jane Eyre, hay una novela que, personalmente me gustó, llamada Wide Sargasso Sea. No está escrita por la misma autora, claro, pero igualmente es una precuela digna. Y hasta aquí el momento de publicidad.

M: Es un personaje trágico y digno de compasión. Aunque sospecho que la autora no esperaba que despertara tal sentimiento. Por mucho que se empeñara en hacerla quedar como la mala de la película, lo cierto es que es una víctima más. Se la describe en términos que han hecho correr ríos de tinta entre los teóricos post-coloniales y feministas. Lo cierto es que demuestra un poco la mentalidad imperialista de la época. Si queréis saber de qué hablo, tendréis que leeros el libro.

DH: Pasemos a otra cosa... Porque hay mucho que hablar de esta novela. En primer lugar, el argumento puede parecer lleno de tópicos, pero lo es desde el punto de vista que tenemos hoy en día, donde creemos que ya está todo visto. Pero aun así, os puede sorprender considerablemente. Es una telenovela del siglo XIX, con su sufrimiento, sus giros rocambolescos y las personas que creemos que son lo que no son. Y de ahí que hayan salido como mil películas y miniseries sobre ella.

M: E inspiradas en ella. Hay un montón de Jane Eyres modernas pululando por ahí. Entre los temas más importantes de la novela, nos encontramos con el tema de la mujer en la sociedad. En la época victoriana, las mujeres no tenían ningún tipo de independencia económica. Estaban ligadas legalmente a los hombres, bien fueran sus padres o su esposos. En un mundo de grandes transformaciones, en plena revolución industrial, era obvio que las cosas necesitaban cambiar y que no se podía seguir ignorando algo tan importante como los derechos de la mujer. 

DH: El hecho de que el libro esté escrito por una mujer, al fin y al cabo, es algo que no debemos ignorar. Las tres hermanas Bronte, de hecho, empezaron su carrera con seudónimos masculinos. Jane Eyre es un reflejo de lo que ellas tuvieron que vivir, de alguna manera: su familia no era especialmente pudiente, así que ellas tuvieron que trabajar de institutrices, en el extranjero, para poder vivir. Visto así, ¿os la podéis imaginar escribiendo lo que le hubiera gustado que le pasara a ella? Porque yo sí. Y tal vez por eso el libro me gusta tanto: porque lo veo como un reflejo de lo que a la autora le habría gustado ser. Independiente, fuerte, con suerte... y, bueno, sí, querida por un hombre y deseando una gran boda y una vida sin preocupaciones. Que puede sonar decimonónico, claro, porque lo es: a todas las chicas de la época les comían la cabeza con que para ser exitosas había que casarse con alguien de fortuna.

M: Pero los hombres de fortuna querían casarse con mujeres con dote. Y ese es otro de los temas de la novela. Las clases sociales. Con la ya mencionada revolución industrial, el dinero, y no el título, pasa a ser el elemento fundamental en la sociedad. El enamoramiento de Jane y Rochester desafía todas las convenciones sociales. Él no es solo rico, además es un noble. Y ella no tiene ni título, ni riqueza, ni familia... 

DH: Bueeeeeeno... (Hace un ademán) Algo discutible, como sabréis los que habéis leído el final de la novela... pero no digo nada más del tema que Morrigan me ha avisado de que hago muchos spoilers. No soy yo. Son ellos, que vienen a mí... Solo diré que esto es un cuento de hadas. Y si queréis una disertación sobre lo que opino del final, os pongáis en contacto conmigo... (Carraspea) La religión. Hablemos de la religión. Porque todo escritor de épocas pasadas que se precie parece necesitar meter el tema, ya sea en forma de devotos hasta la muerte, misioneros o curas que sacan tus peores instintos asesinos. Y no, que Jane Austen no se dé por aludida: en Jane Eyre también hay un cura que no deja de hablar. Y cada vez que abre la boca -para mencionar el infierno y el castigo de los mentirosos- deseas más que su muerte sea lenta y dolorosa, a ser posible en la Habitación Roja.‏

M: Sí, el señor Brocklehurst es un idiota, y la personificación de la hipocresía. Es el tesorero del internado al que asiste Jane y, mientras las niñas del internado viven privadas de todo por el bien de su rectitud moral, sus hijas tienen todo lo que puedan desear. Es una crítica bastante clara a las instituciones religiosas. Y además le tiene manía a Jane. Manía de la de verdad, no de la de fin de curso cuando te dan las notas. 

DH: Es lo que tiene la rebeldía: que te buscas enemigos poderosos. Mira Heidi con la señorita Rottenmeyer. Mira Katniss y Snow (Les susurra, a los nueceros) Morrigan se está leyendo Los Juegos del Hambre. (Se endereza). Míranos a nosotras mismas, que vivimos bajo la sombra de Grey y el rencor de E.L. James. Es tan sutil pero tan mortífero que ni siquiera sabe que existimos.

M: Pero el rencor está ahí. Otro tema a mencionar es el conflicto entre la pasión y el deber. Jane se ve obligada a elegir varias veces entre lo que quiere hacer y lo que debe hacer. Y generalmente hace lo que debe. Porque es demasiado buena persona...

DH: Este es un tema que sigue vigente. Yo siempre tengo que decidir entre irme a leer o hacer la croqueta en la cama, que es lo que quiero, o irme a estudiar y a trabajar en mi TFM, que es lo que debo... pero no soy como Jane, así que la cosa normalmente queda en un 75% de lo primero y un 25% de lo segundo. Porque la carne es débil.

M: Lo entiendo. Sobre todo desde que descubrí Tumblr. 

DH: Finalmente, solo deciros que Michael Fassbender sale muy bien en la película que han hecho... Digo... que es una gran adaptación. Por si tenéis libre un día...

M: Y eso es todo por hoy queridos nueceros. Nos vemos en la próxima actualización. Intentaremos no tardar otros seis meses.

DH: (Mueve la mano, despidiéndose) ¡Hasta la próxima! ¡Si estáis de exámenes, mucha suerte a vosotros!
7.5/10
Jane Eyre, una chica que los tiene bien puestos. Y no, no nos referimos a los corsés.





P.D. 
DH: Morri, Morri, ¿cómo se llamaría la protagonista si fuera un globo?
M: Miedo me da.
DH: Jane-de-aire. 

4 de enero de 2014

La Comunidad del Anillo - J.R.R. Tolkien

(Se abre el telón. El escenario se ha convertido en un bosque lleno de moscas. Morrigan y Dark Heart se abren paso entre los árboles.)

M: (haciendo aspavientos para espantar a las moscas.) Cuando te dije que el Bosque Viejo era un buen lugar para ambientar esta entrada, estaba pensando un poquito más en Tom Bombadil, y un poquito menos en las moscas.

DH: ¿Sabes lo que costaba alquilar el Bosque Viejo para una entrada? No tenemos presupuesto, Morrigan. He tenido que conformarme con un bosque cenagoso del montón. Cuidado con el suelo, rezuma un líquido que parece sangre de orco.

M: ¿Sangre de orco? Más bien mier…

DH: (se fija en el público) ¡Ey, nueceros! (Se para, sumergida hasta los tobillos en barro) ¿Cómo estáis? ¡Feliz año nuevo! ¡Somos nosotras, no nos han tragado los libros!

M: Pero nos está tragando otra cosa… En fin… Hoy, día 3 de enero, hace 122 años del nacimiento de Tolkien. Como escribimos a trompicones las reseñas, cabe la posibilidad de que no sea día 3. Cabe la posibilidad incluso de que no sea enero. Pero como el tiempo es relativo, bien podéis fingir que lo es. Yo lo hago todo el rato. Aunque cuando cumples años por sexta vez en menos de dos meses la gente empieza a mirarte raro… 

DH: Te he dicho que hagas como yo y utilices la excusa del no-cumpleaños. Si me escucharas... ¡Pero nos desviamos del tema, como siempre! Morrigan ha decidido que quiere celebrar el cumple del maestro Tolkien. Y como se ha negado a pagar la tarta para todos... os tendréis que conformar con una reseña.

M: En realidad, mi querida Dark, voy a hacer más que eso. Voy a mandar a hacer puñetas la Navidad y voy a celebrar el único nacimiento, además del mío por razones obvias, que me importa. El de mi querido John. Eso ha sonado tan a novela de Nicholas Sparks… Voy a tirar el Belén por la ventana y en su lugar pondré una maqueta de Rivendel. Gimli y Legolas serán los orgullosos papás de un bebé llamado Frodo… Que disgusto se va a llevar el pobre cuando descubra que es adoptado.

DH: No tiene por qué enterarse...

M: Puede ser pequeñito por parte de padre. Y esbelto por parte de madre. Bueno, de Legolas… Aunque supongo que hay cierto problema logístico... ¿Lo hizo un mago?

DH: Oh, dioses del Olimpo... ¡¡GANDALF DEJÓ EMBARAZADO A LEGOLAS!! ¡Esto tengo que escribirlo en un fanfic! (Huye a por su diario.)

M: He creado un monstruo. (Le quita el diario y se lo tira al público, que se pelea para hacerse con él.) En fin, a lo que íbamos, la reseña de La Comunidad del Anillo que entra dentro del reto Recorriendo la Tierra Media organizado por Raistlin.

DH: (Hace pucheros al ver su diario despedazado por los nueceros.) Dentro ficha técnica...


La Comunidad del Anillo
El Señor de los Anillos #1
The Fellowship of the Ring | J.R.R. Tolkien
Minotauro | AE: 1992 | AP: 1954 | págs.

Un hobbit recibe un encargo: custodiar el Anillo Único y emprender el viaje para su destrucción en las Grietas del Destino. Acompañado por magos, hombres, elfos y enanos, atravesará la Tierra Media perseguido por las huestes de Sauron, dispuesto a recuperar su creación para establecer el dominio del Mal.


O P I N I Ó N  P E R S O N A L

M: ¿Recordáis cuando os dijimos en la reseña de El Hobbit que la culpa era toda de Gandalf? Pues esta vez, y aunque el mago desempeña un papel importante, la culpa es toda de Bilbo, un hobbit de la Comarca que decide largarse a vivir la vida alegremente. Así que desparece en plena fiesta de cumpleaños y le deja todas sus pertenencias a Frodo. Incluyendo un anillo muy mono que hace desaparecer a la gente. Pero claro, esto es una historia épica y no una comedia costumbrista, y como “no es oro todo lo que reluce, ni toda la gente errante anda perdida,” pronto descubrimos que se trata del Anillo Único de Sauron. Un Anillo para gobernarlos a todos. (Intenta reírse con maldad pero se atraganta con su propia saliva.)

DH: Y como es del Señor Oscuro, único e inimitable excepto por las 400 novelas de fantasía que decidieron ponerle el mismo nombre a su malvado de turno, decide que quiere recuperar su anillo molón. Eso implica persecuciones, acoso, luchas y un grupito de pacíficos hobbits saliendo de La Comarca hacia la aventura más grande jamás contada... En el camino se encontrarán señores bonachones, vagabundos macizos, granjeros molestos a los que robarles verduras y tensión sexual no resuelta en un equipo todo de hombres... Decidme cuándo debería parar.

M: Corrección… Montaraces vagabundos macizos con roña de tres días. Lo que quiere decir Dark es, que sin comerlo ni beberlo, dos hombres, un enano, un elfo, un mago, cuatro hobbits y un anillo se dirigen hacia Mordor para tirar a este último al Monte del Destino. El problema es que Sauron, que como ha dicho Dark, quiere su anillo de vuelta, tiene un ejército de orcos feos como… bueno, orcos. La verdad es que nunca había visto a nadie tan obsesionado con las joyas… Sauron hubiera sido una gran Holly Golightly. Lo veo desayunando todas las mañanas delante de Tiffanny’s y susurrando, con una mano apoyada en el escaparate: “Soon…” Maker’s breath! Cómo se me va la cabeza…

DH: Cuéntanos algo que no sepamos... Superado el resumen aproximado de la obra, hay que decir que puede que no le veáis mucha originalidad: el grupo de héroes se encamina a luchar por la paz contra la oscuridad... Os recordamos que la mayoría de los libros de fantasía en los que estáis pensando vinieron después: este es EL clásico, con mayúsculas, incluso si aún no han pasado 100 años y no nos lo podemos descargar gratis legalmente...

M: Obviamente, antes de Tolkien hubo muchos autores e historias que sentaron el precedente y le sirvieron de inspiración: Beowulf, El Cantar de los Nibelungos, Sir Gawain y el Caballero Verde, The Faerie Queene de Edmund Spenser, muchos poetas románticos… También es cierto que la estructura de la historia es muy parecida a la mayoría de los romances épicos. Sus personajes tampoco son el colmo de la originalidad. Algunos son estereotipos andantes. ¿Qué lo hace entonces tan especial? ¿Por qué lo consideramos EL clásico de la literatura fantástica? Pues para mí lo es por el mundo que ha creado. Un universo entero con sus razas, sus diversas culturas, e incluso sus lenguas… Creo que ya lo he dicho muchas veces. Para mi Tolkien es EL creador de mundos. Como ha dicho Dark, el que más o el que menos sigue su estela. ¿Cuántos no han usado a sus elfos como base para escribir sus historias? ¿O a sus enanos? ¿Cuántos no han creado su propio mundo a imagen y semejanza o han usado a sus personajes como molde? ¿Cuántos Aragorns o Frodos hay en la literatura?

DH: Bueno, y cuántos no hemos cogido nombres élficos de ahí para escribir nuestras historias ocultas. O no tan ocultas, en algunos casos, aunque no diré nombres de escritores que se han inspirado tan obviamente que me dan alergia. Por otro lado... sí, hay que decirlo, aunque Morrigan me pegue: ¿qué otro escritor es capaz de pasarse dos páginas hablando de una loma? Admito que algunas descripciones de este autor me hacen querer leer en diagonal...

M: Sí… Y cuando se pone a hablar de hierba de pipa. El Prólogo parece casi un manifiesto disuasorio. Y lo digo con todo el cariño del mundo. A John a veces se le iban un poco de las manos las descripciones… Nadie es perfecto.

DH: Además, a la historia le falta romance. Ya sé que es mejor ser sutil, pero hay una gran escasez de chicas... Y antes de que los que hayáis vivido esta historia a través de la película, Arwen es un invento de Hollywood en su mayor parte. No sé de quién fue la idea de darle ese protagonismo, pero sobra en muchas escenas.

M: Sobra ella y falta Glorfindel. No sé como lo veis… Pero yo lo veo muy elfo y muy buenorro… digo… un respeto a los autores, por favor. Además, si vais a meter mujeres con calzador un poco de diversidad está bien… No todas tienen que seguir el mismo patrón. Las mujeres no tenemos una mente colectiva que nos hace reaccionar a todas de la misma forma… En fin, me voy del tema. Al menos Arwen existe. No es Tauriel. (Un frío glacial invade el teatro. Un frío provocado por el rencor de Morrigan.)

DH: Y por cosas como estas, y la misteriosa desaparición de Tom Bombadil es por lo que mi compañera quiere matar a Peter Jackson. Nada por lo que debáis preocuparos, nueceros bonitos. De todas formas, además, nada de eso influye en el mensaje que Tolkien nos quiere mostrar: la lucha eterna del bien contra el mal. No os estropearemos la sorpresa adelantándoos quién gana.

M: Tom Bombadil y Baya de Oro, y todo ese… halo misterioso que les rodea. En cuanto al bien y el mal, sí, ese es sin duda el tema principal. Luego hay muchos otros, como por ejemplo la amistad, la tolerancia, la tentación… Y con esto último no me refiero a lo bien que le sienta a Aragorn ser un montaraz. Lo prometo. Me refiero a la tentación que acompaña al poder. Una fuerza capaz de corromper a cualquiera. Muchos personajes se ven tentados de hacerse con el Anillo. Para algunos solo es un momento de duda, para otros algo mucho más profundo. Para unos pocos, el Anillo no significa nada. Es un tema interesante. Conociéndome, yo me habría hecho con él. En el sitio del Señor Oscuro no se instalaría una reina… Emperatriz Suprema de Mal suena mucho mejor. (Se pone una elegante capa de color rojo.) Adoradme, plebeyos.

DH: ...Se acabó. No más bombones de licor para ti, señorita.

M: Mientras no me quites la cafeína, todo irá bien. (Les guiña un ojo a los nueceros.) Pero seamos un poco más concretas. Hablemos de los personajes. 

DH: Los hobbits primero. Tenemos a Frodo, que es un personaje sencillo. Y con sencillo quiero decir que nadie pensaría que es un héroe. Quizá sea algo más abierto que Bilbo cuando lo arrastraron a vencer a un dragón, pero sabemos que podría ser cualquiera de nosotros. Y precisamente eso lo hace especial: porque, al fin y al cabo, lo que nos quiere decir es que todos podríamos ser héroes. Quizá todos lo seamos en nuestro interior, aún sin saberlo...

M: Luego está Sam… Él sueña con grandes aventuras. Con ver a los elfos. Pero teme salir de la Comarca. Ni es un héroe ni aspira a serlo. Es el más maravillosamente ordinario de los hobbits. Y, sin embargo, sigue los pasos de Frodo, vence a sus miedos y dudas, demostrando que muchas veces lo único que nos retiene son los límites que nos imponemos a nosotros mismos. Al principio por obligación y luego por amistad. Sam es el amigo leal que todos deberíamos tener. 

DH: Y luego están Merry y Pippin que... Vale, yo creo que esos dos no sabían dónde se metían, pero fueron igualmente.

M: Merry y Pippin son… Somos nosotras. Sí, hay que reconocerlo. Un alivio cómico. Maliciosos, pero no malvados. Un poco patosos. Si hiciéramos un test del tipo: “¿Qué miembro de la Compañía eres?”, sospecho que seríamos ellos.

DH: ¿Qué? ¡No! Yo no quiero ser Pippin. ¡Yo quiero ser Galadriel! Mona y con un marido al que mangonear, y con barcas chachis en forma de cisne...

M: Y yo quiero ser un unicornio y apuñalar a la gente con mi cuerno... No siempre podemos tener lo que queremos.

DH: ¿Puedo al menos ser Gandalf? Trolea a los demás y tiene un montón de bolsillos en la capa... Estoy segura de que guarda de todo entre los pliegues, incluyendo fuegos artificiales, lembas de sobra y una botella de whisky para sobrevivir a cuatro hobbits pidiendo comida, a Gimli y Legolas viviendo su romance en secreto y al exceso de testosterona de Boromir.

M: No vale cambiar, si no yo me pido ser… ¡No! Para justo ahí, mente calenturienta. No vale ser un objeto por muy cerca que esté de Aragorn. (Las bromas obscenas corretean, libres y salvajes por el escenario.) ¡Elrond! Hablemos de Elrond. Y de los elfos en general. Esto elfos son mucho más serios que los de El Hobbit. Pero es que, salvo Legolas, no hay ningún elfo del Bosque Negro. Todos sabemos que allí le echan algo raro al agua.

DH: Y sigue la enemistad de los elfos con los enanos, de hecho, de ahí que él y Gimli no se lleven del todo bien al principio... Pero seamos sinceros: hay que volver a Aragorn. Para mí es uno de los mejores personajes en este libro. Y es que incluso de pequeña, cuando era cándida e inocente, era mi personaje favorito. La escena en la taberna, cuando se conocen él y los hobbits, es simplemente genial. (Suspira, enamorada.) Yo también quiero que un encapuchado misterioso me mire intensamente desde su rincón oscuro mientras bailo medio borracha...

M: Estoy segura de que muchos de sus fan fics empiezan así. (Se encoge de hombros.) Los míos lo hacen. Ahora en serio… (se ríe ella sola) Aragorn es el héroe en potencia. La clase de personaje al que te imaginas rescatando a doncellas en apuros (en este caso Frodo) y enfrentándose a un ejército él solito con una mano atada a la espalda.

DH: (Da un paso al frente.) ¡¡Me presento voluntaria!! ¡Voluntaria como doncella a la que salvar! (Bate las pestañas.) Y a atarle el brazo a la espalda también. O a donde quiera. (Saca las esposas que guarda desde la reseña de Cincuenta Sombras.)

M: Empiezas a asustarme. En serio. Dinos cuál ha sido tu parte favorita antes de que se te ocurra sacar la fusta.

DH: Mi parte favorita es el camino desde la taberna hasta Rivendel. Me encanta el ritmo trepidante, el no saber qué te espera al pasar la página. Y Aragorn. Pero creo que eso ya ha quedado lo suficientemente claro. ¿Qué hay de ti?

M: Lo mismo, pero incluyo Rivendel. Me gusta la parte del Concilio. Y Aragorn. Pero supongo que decirlo es repetirse un poco. También me gusta la parte de Lothlórien, porque Galadriel mola así como mucho.

DH: ¡Y sus regalos! Es algo así como un hada madrina épica. Y como es una de las pocas mujeres que aparecen en la historia...

M: Como se nos ha ido tanto de las manos esta reseña, no estoy segura de si nos dejamos algo. Seguro que muchas cosas. Pero para abreviar: leed La Comunidad del Anillo. Es un libro genial y bastante equilibrado. Tiene un poquito de todo, para todos los gustos. Excepto romance. No es un libro de besos. Pero para algo inventó Eru la imaginación… Que nos lo digan a nosotras.

DH: Así pues, id en paz y recordad rendir tributo a Tolkien con vuestros fanfics y vuestros fangirleos y fanboyleos varios. Nosotras lo hacemos bastante a menudo... en especial Morrigan. ¡Nos veremos cuando acaben los exámenes, si es que hemos sobrevivido!

V E R E D I C T O

8.5/10

Un libro para gobernarlos a todos. Un libro para inspiraros, un libro para engancharos a todos y ataros a la Tierra Media. O a Aragorn. No vamos a juzgaros.

O T R A S  R E S E Ñ A S

Torre de Hechicería




P.D. 
DH: (Que ha conseguido recuperar su diario, se ha puesto a escribir en una esquina)
"Gandalf sonrió. Sus ojos dejaron escapar un destello acerado cuando observó al elfo que se sentaba ante él.
-Gimli no tendría por qué enterarse de esto.
Legolas se mordió el labio. Lo dejó escapar entre los dientes lentamente, pensativo. La sonrisa del mago se le contagió. Tenía un matiz burlón entre sus elegantes rasgos.
-Eres un mago muy malo.
Su interlocutor tragó saliva y aspiró fuertemente por la nariz.
-Entonces, tal vez merezca un castigo."
M: … Ahora entiendo por qué el Balrog llevaba un látigo.

P.D.2 Si queréis dejar de seguir el blog después de esta postdata, lo entenderemos perfectamente. We regret nothing. Bueno, un poquito sí.