SOMETHING WICKED THIS WAY COMES...

27 de septiembre de 2013

La Última Princesa - Galaxy Craze

(Se abre el telón y aparecen Morrigan y Dark Heart disfrazadas de princesas, con tiara e imputación incluidas. Sus vestidos están sucios y rasgados, como si acabaran de sobrevivir al apocalipsis zombi o al primer día de rebajas en El Corte Inglés.)

M: ¡Hola, queridos nueceros!

DH: No, no estamos disfrazadas para Halloween, que aún es muy pronto. Pero os traemos una reseña que quizá sí que da miedo.

M: La reseña no, pero el libro parece una película de terror de las malas. No porque intente dar miedo, si no porque está lleno de tópicos y giros argumentales tan esperados que hasta Sandro Rey los ve venir.

DH: Pero os estaréis preguntando: "¿de qué libro estáis hablando? ¿Tan malo es?" O quizá no. El título de la entrada es una pista importante... ¡Ficha técnica, ilumínanos! 

La Última Princesa
Tomo Único
The Last Princess | Galaxy Craze
Alfaguara | AE: 2010 |
ISBN: 9788420400259 
| 343 págs.

Corre el año 2090 y el planeta está totalmente devastado. Los recursos naturales escasean, la población está muy inquieta y las complejas intrigas políticas tratan de acabar con la familia real. "Felices para siempre" es ya una expresión del pasado para la princesa Eliza. Ha llegado el momento de arriesgarlo todo si no quiere convertirse en...
LA ÚLTIMA PRINCESA.

O P I N I Ó N   P E R S O N A L

M: Lo primero que me viene a la cabeza cuando pienso en este libro es que es increíble. Literalmente. No hay quien se lo crea. Hay partes tan surrealistas que ni siquiera Xena podría justificar con un: “Lo hizo un mago.” Pero no adelantemos acontecimientos. Empecemos por nuestra sinopsis nuecera…

DH: Érase una vez, Inglaterra. Pero no la que conocemos ahora, sino dentro de muchos años, en un mundo post-apocalíptico. Hasta ahí todo iría bien, si no fuera porque los tsunamis, los terremotos y el cambio climático habrían dejado a las Islas Británicas a la altura de Atlantis, si lo que se plantease fuera cierto: bajo el agua, quiero decir.

M: Sí, el Big Ben estaría canturreando "Bajo el mar" con Ariel y Sebastian si se produjesen tantos tsunamis como la autora del libro afirma… Pero no. Porque se ha debido poner manguitos, o ha saltado las olas  y, milagrosamente no ha quedado sumergida… En esa Inglaterra, vive nuestra protagonista.

DH: Eliza con z es una princesa. Sí, por eso vamos vestidas así, no es simplemente que nos gusten los vestidos bonitos. Ella y su familia son el objetivo de un nuevo revolucionario que intenta derrocar a la realeza, aunque nuestra heroína consigue escapar del atentado, porque si no, probablemente, el libro hubiera durado solo 50 páginas.

M: Y nosotras no somos tan afortunadas… Así que, decidida a no ser la última princesa, se va a salvar a sus hermanos y, para ello, con una sutileza propia de Mortadelo y Filemón, se infiltra en las líneas enemigas.

DH: Y hasta aquí nuestra sinopsis, no vaya a ser que nos emocionemos y os contemos las cosas que podéis adivinar vosotros solos porque, otra cosa no pero el libro, predecible, es un rato. Vayamos con los personajes.

M: Empecemos por la protagonista. Eliza es… es… una Mary Sue. Ya está. Ya lo he dicho. Ya sabéis que es nuestra seña de identidad. Yo me dedico a llamar Mary Sue a todas las protagonistas femeninas y Dark a vaciar los armarios literarios… Pero como en el fondo sabemos que venís por eso, ahí lo tenéis. Es la definición de una Mary Sue, de los pies a la cabeza…  

DH: Ignorad lo que ha dicho sobre los armarios literarios. No es cierto. También lo hago en mi día a día. Tengo dos vecinos que harían buena pareja juntos... Pero no viene al caso. Al caso, en cambio, sí que vienen las características que nos hacen pensar que podemos encajar a Eliza dentro del cajón de las Mary Sues. En primer lugar, es princesa. Una princesa que lo pierde todo, para que así sintamos simpatía por ella y nos dé penita. No funciona. Bien: niña huérfana que ha sobrevivido a la matanza. Pero hay más. También cumple con lo de que los animales la adoran. En este caso, los caballos. En cuanto al plano romántico...

M: El amor a primera vista está ahí. Al menos la autora ha tenido la amabilidad de ahorrarnos a los 369 pretendientes de rigor que toda Mary Sue debe tener. Se lo agradecemos mucho. Otro caso curioso es su sentido de la orientación. Esta joven princesita sale de Londres y mirando las estrellas es capaz de llegar a Escocia. No solo a Escocia. A su casa de Escocia. Tiene mérito. Yo si intentara ir al norte siguiendo las estrellas acabaría en Kenia, buscando a los pingüinos y muy preocupada por el cambio climático.

DH: Otra cosa que nos ha llamado la atención sobre ella es su árbol genealógico. Aunque este comentario podríamos meterlo en cómo tratar de hacer creíble una novela y fallar en el intento. Porque sí, se habla de dos antepasadas de Eliza. Pero solo de Diana y de Kate. Como si no hubiera habido más princesas tras ellas. O como si a la autora no le apeteciese ponerse a pensar sobre ello. Desde aquí, queremos decirle que no se preocupe. No es que el mundo que nos plantea sea muy creíble, de todas formas. Pero me desvío del tema. ¿Hay algún personaje más del que valga la pena hablar?

M: ¿Del que valga la pena hablar, o que tenga relevancia en la historia? Son dos conceptos diferentes.

DH: De los dos, a poder ser. Como esta chica mala que es una animadora de instituto americano traducida a neonazi en un campamento. ¿Cómo decías que se llamaba...?

M: Yo la llamaba animadora neonazi psicópata. Pero creo que su nombre era… ¿Portia? A esa chica deberían examinarle la cabeza… El gusano de La novia cadáver dice que podría hacerlo… Vale, el asunto de las referencias se me está yendo de las manos. 

DH: Sí, déjalo ya. Nos estás mareando. Pero hablando de malos, por cierto, una no puede dejar de mencionar a Hollister: el nuevo Hitler. Bueno, quizá no tanto. ¿Rasputín, quizá?

M: A mí me parece un quiero y no puedo. Si el mundo de los malos malosos fuera el patio del colegio, a Hollister siempre le robarían el bocadillo. 

DH: Todo el libro es un quiero y no puedo, no intentemos engañarnos. Es el mundo distópico más flojo que he visitado en mucho tiempo. Pero no lo digo yo: las pruebas hablan por sí solas.

M: Sí, pasemos al mundo… Iba a hablar de Wesley, pero lo único destacable es que su nombre se parece sospechosamente al gran amor de la princesa de otra historia… Así que finjamos que no existe. 

DH: Este mundo es un mundo... cambiante. Sí, cambiante: cambia constantemente a merced del humor de la autora. Porque no hay electricidad, pero las radios funcionan, no sé si por gracia divina o porque la corriente va y viene según sople el viento...

M: Sí, pero también te digo que es lo único cambiante. Se supone que lo de los 17 días de desastres naturales ocurre en unos… sesenta años. Curiosamente, desde el 2013 hasta el 2070 no cambia gran cosa. En estoy últimos diez años hemos avanzado muchísimo a nivel tecnológico, sin embargo, setenta años después seguimos igual. Se ve que nos pilló una época de vagancia… Pasa hasta en las mejores familias.

DH: En esos mismos 17 días, todos los presos se escapan de las cárceles y empiezan a vagar por Inglaterra a su libre albedrío. Porque claro, en la cárcel, donde no les llovía encima ni quedaban guardias tras el motín estaban muy mal... Sin embargo, ni siquiera importa eso. No. Lo que importa es que los delincuentes son tan sumamente pérfidos y antinaturales que, a falta de comida, empiezan a devorar humanos. Porque casualmente, en el país, todos los que han sido juzgados son caníbales sin escrúpulos.

M: Es lo que tiene la cárcel. Hace que cualquier cosa parezca comestible. If you know what I…

DH: Sí, creo que todos lo hemos pillado.

M: De todas formas, entiendo que todos se hayan vuelto antropófagos. Si total la sociedad ya tiene hasta a los que roban una gallina por caníbales sádicos, ¿por qué no hacerse uno? Si van a juzgar, que lo hagan con motivos... Es broma, niños. No comáis personas… En la historia, ¡los caballos siguen vivos!

DH: Caballos y más animales, porque la familia real tiene mascotas... Supongo que las guardan para momentos de vacas flacas... No, ahora en serio: en este blog estamos en contra de la crueldad animal.

M: Precisamente las únicas partes en que no me dejaron indiferente fueron aquellas en las que la autora se dedicaba a matar animalitos inocentes cual psicópata en prácticas…

DH: En cuanto al tema del libro... no me ha quedado claro. ¿Sé una Mary Sue perseverante y luchadora y conservarás tu trono? ¿Una apología de la monarquía?

M: Ni idea. Tampoco creo que sea necesario buscar alegorías o grandes interpretaciones… Está hecho para entretener y, en cierto modo, lo consigue. Leer, se lee rápido. Aunque solo sea por saber con qué nueva acción surrealista nos va a deleitar. 

DH: Bueno, hay mucha acción. Todo se sucede rápido, sin descanso, y eso ayuda a que no pienses en lo que estás leyendo. Además, la idea de la novela, en sí, no es mala. Pero quizá los mundos distópicos no sean la "cup of tea" de Galaxy Craze. (Le da un codazo a Morrigan). ¿Lo pillas? Cup of tea... porque es inglesa...

M: Sí… Claro… El caso es, que hay partes de la historia que prometen, que tienen potencial. Ya hemos hablado antes de los presos come-personas. La idea es interesante porque revela el grado de desesperación que debe sufrir la población. El problema es, además de lo de que todos sean presos, que no tienen ninguna relevancia en la historia, se los menciona como si fueran terroríficos y peligrosos, y luego se quedan en nada, reducidos a media página de lucimiento personal de la protagonista y su jamelgo…

DH: Vaya, que la autora tiene potencial e ideas, pero no sabe aprovecharlas. Ese es el principal problema de la historia: no se ha sabido llevar, y aunque podría haber sido un muy buen libro, se queda en otra novela juvenil que podemos desterrar a alguna estantería oscura. Yo guardo el libro abajo del todo de la mía, porque sé que no voy a agacharme a cogerlo...

M: Otro caso curioso es el de la gasolina. Hay muy poca y, en general, se reserva para los coches… A menos que haya que quemar edificios o incendiar fosos. Para eso siempre hay. 

DH: Es todo muy surrealista... por no hablar del final. Pero no os haré spoilers y dejaré que seáis vosotros los que descubráis lo que el libro guarda. Por nuestra parte, bien podría haber guardado un cubito de hielo, porque nos ha dejado bastante frías.

M: Como témpanos de hielo… Así que, si nos disculpáis, nos vamos a buscar unos high… unas mantas.

V E R E D I C T O

3/10

Si os gustan las distopías… leed otra cosa.




P.D.
DH: Si yo fuera Eliza, habría buscado la forma más fácil de acabar con todos mis problemas: Hogwarts tiene que estar en alguna parte, ¿no?
M: Sí. Podría hacerse amiga de otras Mary Sues allí presentes. Hermanas secretas de Harry, princesas elfas, ya sabes... Con un par de esas, ya reconquistaba Inglaterra.

8 de septiembre de 2013

La lista blanca (Página 2) - Escritores a los que nos gustaría conocer

(Se abre el telón. El escenario se ha convertido en una galería improvisada. Colgados de la pared hay siete cuadros. Morrigan y Darkheart entran por un lateral, con calma, admirando las obras de arte.)

DH: Ah, mira. La galería nueceril... Nada que envidiar a la National Gallery de Londres.

M: Sí, y esta vez me enorgullece decir que no hemos robado los cuadros. Son todos falsos. Incluso los marcos. Están hechos con plástico de calidad estándar.

DH: La calidad más barata del mercado. Pero son muy realistas, ¿eh? Casi parece que se vayan a salir del lienzo y ponerse a hablar entre ellos... Mira, Byron está mirando a Shakespeare. Le está poniendo ojitos, estoy segura de que saltan chispas.

M: Parece más bien una mirada de curiosidad. Y todos sabemos que a Byron no le gustaba quedarse con la duda… Voy a callarme antes de decir alguna barbaridad. Pero no es preocupéis, ya llegarán.

DH: Hoy os traemos una lista. De escritores, como imaginaréis, porque no hemos puesto las imágenes en plan aleatorio. Os presentamos a los siete escritores con los que querríamos tomar el té. O un helado. O nueces. Espero que ninguno sea alérgico…

M: En primer lugar, William Shakespeare. Puede que no sea el colmo de la originalidad, pero sabe cómo contar una historia, eso hay que reconocérselo.

DH: Yo no tomaría el té con él precisamente por sus historias. ¡Quiero la verdad sobre su sexualidad! 

M: Tras haber leído sus sonetos, yo voto por bisexual. Y me parece genial porque, lo cierto es, que a mí con quien se acostara no podría importarme menos… Lo que quiero hacer es pegarle un puñetazo en un ojo por haber escrito The Tempest. Y luego darle las gracias por Hamlet… ¿Qué pasa? Me gusta admirar violentamente…

DH: Ya... Bueno, ser un escritor en esa época seguro que no era fácil. Apuesto a que estaba acostumbrado a los puñetazos. Y a disfrazarse de mujer en alguna obra.

M: En realidad, lo que realmente quisiera es ver cómo funcionaba el teatro en aquella época. El té que se lo tome Elisabeth I si quiere… Imagináoslo… Asistir a los estrenos de las grandes obras renacentistas… Captar el verdadero sentido de la ambigüedad teatral de Shakespeare viendo a actores, interpretando personajes femeninos disfrazados de hombres… Lanzarle el sujetador corsé al actor que hace de Hamlet… ¿He dicho eso último en voz alta?

DH: Me temo que sí…

M: Bueno, ya venían de casa sabiendo que estoy como una cabra.

DH: Pues no sé, yo simplemente iría por la comida. El lugar del encuentro sería el Globe Theatre. No sé si allí servirían muchos aperitivos... pero seguro que podemos hacer un picnic. Con mis contactos, podríamos disfrazarnos de hombres y subir al escenario.

M: Mujeres haciéndose pasar por hombres que interpretan a mujeres disfrazadas de hombres… Tanta ambigüedad me está dando dolor de cabeza. Pasemos al siguiente.

DH: Lord Byron... El poeta romántico por excelencia. Conquistador de mujeres, hombres, o todo lo que tenga patas... El símbolo de una era...

M: Maravillosa con la que me encanta fantasear. Adoro a los románticos, tan expresivos, e imaginativos, y
melancólicos, y extravagantes y… y… (Suspira.) Vale, no tenían una vida demasiado saludable… Las enfermedades venéreas circulaban entre ellos más que el vino, pero artísticamente era todo tan… apasionado.

DH: Apasionado es una palabra que define a este hombre. Y conocía a mucha gente. Me gustaría hablar con él de los últimos cotilleos del siglo y que me presentase a sus amigos: el matrimonio Shelley sería una buena opción, para empezar.

M: Y Keats, para seguir…

DH: A ser posible, antes de que muriese. Sería algo desagradable, sino...

M: Ese comentario ha sido muy desafortunado… Estás hiriendo los sentimientos de los zombis que nos leen. (Señala al público. En la primera fila, un zombi agita el puño.

DH: ...Me disculpo ante la comunidad zombi, mil perdones.

M: En cuanto al lugar de encuentro, yo voto por la Villa Diodati en una noche de tormenta, con sus colegas escritores… Contando historias de miedo… Puede que acudiendo al nacimiento de Frankenstein.

DH: Pues a mí me gustaría que fuera en el Mediterráneo, con un clima más benigno, quizá en un barco, surcando el mar. Todo muy romántico, en los muchos sentidos de la palabra.

M: El lugar es lo de menos. Me conformo con la compañía.

DH: Pasamos a uno de mis preferidos: Lewis Carroll. Conocido por crear a Alicia, al Sombrerero y a la Reina de Corazones... La gente normalmente se olvida que era matemático, filósofo y fotógrafo, además de poeta, novelista, ensayista y dramaturgo. ¿Os quedan dudas de por qué querría conocerlo?

M: En este caso, yo iría más como mera acompañante. Me sentaría en una esquina sin hacer ruido y dejaría hablar a Dark. No es que no me guste Alicia en el país de las maravillas. Me gusta, pero no me apasiona. Así que le voy a dejar la parte de la fantasía a ella.

DH: ¡Pero si puedes cotillear! Carroll conoció a muchos de los artistas de la época, incluyendo a los maravillosos Rossetti. Y, por supuesto, le preguntaría sobre su historia con Alice Liddle... El lugar, probablemente, sería una barca, navegando por el río que cruza Oxford...

M: Por qué cotillear, cuando se puede invitar... Si Rossetti se parece a Aidan Turner, está más que invitado.

DH: De pronto Carroll te interesa, ¿no...?

M: Bueno... Dante lo hace.

DH: Hora de cambiar de escritor. Y algo me dice que este te interesa bastante: Tolkien.

M: A estas alturas no sé si debería explicar el por qué. Creo que he declarado mi amor incondicional por él a lo largo y ancho de internet innumerables veces. Sin embargo, lo repetiré una vez más. Para mí, Tolkien es EL creador de mundos. Su imaginación y su minuciosidad hacen que le admire hasta el infinito y más allá.

DH: Seguro que muchos de vosotros compartís este amor, pero es que Morrigan está incluso pensando en hacer peregrinaje a su tumba, para que os hagáis una idea.

M: ¿Tienes algo en contra del turismo funerario-literario?

DH: En absoluto. Si su fantasma vagara por el cementerio sería todavía mejor, pero no he oído nada así. Por cierto, me gustaría preguntarle por la relación entre Legolas y Gimli, por raro que suene.

M: Hoy te veo muy decidida a sacar a todo el mundo del armario…

DH: No, se llama interés por los trapos sucios. Además, es lo que todo el fandom quiere saber. Son las respuestas que todos necesitamos.

M: Entonces le preguntaremos también por Sam y Frodo. Y de paso podríamos convencerle para que le prohíba a su hijo Christopher tocar sus escritos… Bueno, eso sería cruel. Nos ha dado grandes cosas… Y otras no tan grandes…. Y otras terribles… Lo pensaremos por el camino. 

DH: De acuerdo. ¿Y dónde sería la reunión? En su amado Oxford, imagino...

M: Sí. Concretamente en el pub The Eagle and Child, donde se reunía con otros escritores como, por ejemplo, C.S. Lewis. Ya nos imagino tomando cerveza y hablando de literatura, tras haberle confiscado la pipa para evitar morir ahogadas por el humo… O de aburrimiento, por culpa de uno de sus monólogos sobre los tipos de hierba para pipa que conoce (si no va a hablar de los de la Cuaderna del Sur, no estoy interesada.) 

DH: Bueno, si me lo permites, yo prefiero algo más épico que cerveza... Hidromiel, por ejemplo.

M: Por supuesto, pide lo que quieras. Paga John. Si, ya podemos llamarle John. Hay confianza.

DH: Bien, pasemos de John a otro escritor que te gustará incluso más. De hecho, creo que voy a dejar que empieces a lanzar corazoncitos y no me voy a meter mucho. Porque nuestro próximo invitado al té sería Andrzej Sapkowski.

M: Lo bueno de este escritor, es que lo del té podría pasar perfectamente, porque está vivo. Puede que tuviéramos que hacer uso del cloroformo, pero teniendo en cuenta nuestro historial como miembros de la Liga del Mal, ¿qué es un secuestro más?

DH: Para nosotros, a lo mejor, nada. Ahora bien, no creo que a la Interpol le haga gracia...

M: No te preocupes, ya tengo preparada nuestra defensa. Empieza con un sentido: “Señoría, si amar es delito me declaro culpable.” Pero nos desviamos del tema. Andrzej Sapkowski es el señor que escribió la saga de Geralt de Rivia, algo por lo que le estaré eternamente agradecida.  Tenéis que leerla. Sí, es una orden. Coged los libros y leed, malditos. (Saca una fusta, pero Dark se la quita.) Y si podéis, hacedlo antes de jugar a The Witcher. U os comeréis spoilers. Y lloraréis. 

DH: Y mejor nunca veáis la serie. Es bastante mala. O, al menos, eso es lo que dice mi cerebro cada vez que trato de acordarme de ella. De todas formas, también se duerme cuando pienso en el tercer libro de la saga, así que quizá Morrigan no esté muy de acuerdo...

M: Voy a llamar a Grey para que te castigue por esa falacia… Vale, el tercer libro no es precisamente mi favorito. Pero el resto es genial. En cuanto al lugar de la reunión, lo cierto que yo con conocerle sería feliz. Como si es de pie, en medio de la calle y con una tormenta del demonio. Un rato con Sapkowski bien merece una pulmonía.

DH: Mejor cambiemos de autor, antes de que empieces a fangirlear en medio del escenario y te dejes (más) en evidencia. Volvemos a los autores ingleses que aún están vivos y seleccionamos al grandísimo y genialísimo... Redobles, por favor... ¡Terry Pratchett!

M: (Se pone la chaqueta con un mohín de disgusto ocultando su camiseta de “I love Sapkowski.) A este lo hemos elegido porque nos encantan su sentido del humor y su gran imaginación. De hecho, creo que la mayoría de mis citas favoritas son suyas…

DH: A mí me encanta la Muerte. Es la pera en almíbar, la verdad. Cuando me llegue la hora, si viene ella a recogerme, creo que hasta me reiría.

M: ¿La pera en almíbar? Yo es que soy más de melocotones… Pero sí, entiendo lo que quieres decir. Lo que pasa es que no somos magas. Solo a los magos los recoge ella en persona. Tendremos que engañar a la Muerte…

DH: No, claro... (Intenta ocultar las chispas de magia de sus dedos) No somos magas... ¡Pero a lo que vamos! Me encantaría preguntarle sobre el trasfondo de su obra, porque, lo creáis o no, tampoco nadie critica como él. Si fuera unos cincuenta años más joven... Ay, le pediría que fuera mi amante intelectual.

M: Iba a decir algo muy bestia. Algo tan bestia que en lugar de palabras iban a salir pitidos. Con eso te lo digo todo. Así que voy a pasar al lugar. Supongo que Mundodisco no es una opción, ¿no?

DH: ¡Claro que lo es! ¡De hecho, propongo una de las típicas tabernas Ankh-Morpork a las que cualquier turista del Mundodisco querría ir! O tal vez en la Universidad Invisible, con Rincewind de camarero... Hay tantas opciones...

M: Decidido pues. Pasemos ahora a la última, pero no por ello menos importante. J.K. Rowling.  Su presencia en esta lista era indispensable. Yo leí el primer libro de Harry Potter con 11 años y el último con 19. Así que se puede decir que crecí con el personaje. Íbamos haciéndonos mayores juntos. Así que esta saga siempre tendrá un lugar en mi corazoncito lleno de maldad y, junto a ella, su escritora. 

DH: Lo mismo en mi caso. Es, sin duda, una de las pocas escritoras que puede decir orgullosamente que ha inspirado a una generación entera. Que nos ha hecho disfrutar con la lectura y, en algunos casos, incluso ha consolidado nuestra fidelidad a ella. ¿Quién no querría conocerla? Preguntarle sobre todos los personajes y las circunstancias de sus nacimientos, sobre la creación de su mundo y las metáforas ocultas... Puede que incluso secuestrarla y amenazarla para que escriba un par de precuelas sobre los Merodeadores...

M: Me has leído la mente con lo de los Merodeadores. 

DH: Lo sé, ya puedes empezar a temblar: conozco tus más oscuros secretos. Pero no los confesaré a cambio de una cerveza de mantequilla.

M: Ni por un huevo de dragón, espero. El lugar escogido sería Hogwarts, por supuesto.

DH: ¿Mientras vemos un partido de quiddich en directo?

M: Comentado por Lee Jordan.

DH: Perfecto. Así será. Ahora solo nos queda abordar la TARDIS, para poder cumplir nuestros deseos... Una ardua tarea, pero nos pondremos a ello. Mientras tanto, os invitamos a que nos imitéis en vuestros comentarios. ¿A qué escritor os gustaría conocer? ¿Por qué? ¿Dónde? Y lo más importante... ¿Creéis que Byron le tiraría los trastos a Shakespeare o sería al revés?

M: (Le lanza un beso al público.) Nos vemos en la próxima actualización.




P.D. 
DH: En realidad, ¿hay algún escritor al que NO te gustaría conocer, Morrigan?
M: E.L. James. Con las cosas feas que hemos dicho de Cincuenta Sombras... Es capaz de sacar la fusta.