SOMETHING WICKED THIS WAY COMES...

24 de noviembre de 2013

Series, series everywhere - Doctor Who - The Day Of The Doctor

T R A I L E R


O P I N I Ó N   P E R S O N A L

Es la primera vez que me siento a escribir una review sin saber qué demonios voy a decir. Es que estoy confusa. Estoy tan confusa que me hiero a mí misma.

The Day Of The Doctor me ha gustado tanto que no creo que haya en el Diccionario de la RAE ningún verbo adecuado para contener mi grado de admiración. Me ha maravillado, y me ha hecho sentirme orgullosa de ser Whovian. Y al mismo tiempo me ha dejado devastada. Sí, me ha hecho sentir terriblemente triste. ¿Por qué? Bueno, la explicación más sencilla y directa es: soy idiota. Pero supongo que preferís que justifique mi respuesta. 

El problema de tener una imaginación hiperactiva, es que luego la realidad difícilmente supera tus expectativas. Yo había imaginado muchas cosas. Algunas palidecen en comparación con lo que ha sido este capítulo. Pero otras… Otras son deseos frustrados. Deseos que sé que compartía con muchos otros Whovians que habrán sentido ese leve deje de decepción al ver lo que han hecho con algunos personajes… No digo nada, y lo digo todo.

Así que, aunque me ha encantado este capítulo especial, hay una pequeña sombra que empaña lo que de otra forma hubiera sido un capítulo perfecto. Y esa sombra, tiene forma de lobo. 

AVISO: A partir que aquí hay spoilers. Si seguís leyendo y os reviento el capítulo no me hago responsable. 


Cuando me enteré de que Billie y David iban a estar en el capítulo del 50 aniversario, me emocioné muchísimo con la perspectiva de volver a ver a Ten y a Rose Tyler juntos de nuevo. Me emocioné demasiado, porque no había contado con la posibilidad de que ver a Billie de nuevo, no significaba necesariamente volver a ver a Rose. Porque no es Rose. Es solo The Moment. Y eso, queridos nueceros, me ha roto el corazón. Porque si hay algo peor que no ver a Ten y a Rose juntos, es que verlos en la misma habitación y que él no pueda verla. Verlos en la misma habitación y que ella no sea ella. Y no tendría por qué ser tan terrible, si no fuera porque probablemente esta fuera la última oportunidad para verles así de nuevo. Siento que ya no hay más. Moffat ha cogido mis esperanzas y se ha cagado en ellas. Eso ha sido muy poco delicado. Lo reformularé: a veces es muy fácil odiar a Moffat.

Pero al mismo tiempo, hay que quererle. Hay que quererle porque Rose y Ten son muy Russell T. Davies. Y a lo mejor toquetear esa pareja demasiado hubiera podido empañar nuestro recuerdo. Todos tenemos muchas ideas sobre lo que están haciendo Ten y Rose en ese universo paralelo y como ya he dicho antes, es muy difícil hacer justicia a las fantasías de los fans. Además, hay que pensar que de todos los companions que el Doctor ha tenido, The Moment ha elegido la forma de Rose. De mi querida y adorada Rose. Eso en sí ya es todo un homenaje. La decisión más importante que el Doctor ha tomado en su vida, tiene la forma de Rose Tyler. Ella es el Momento, y yo me emociono solo de pensar en ello. 

Ahí lo tenéis. Confusión en estado puro. Es lo que siempre me pasa con Doctor Who. Nunca puedo estar segura de si odio o amo un capítulo (salvo el de los dinosaurios en la nave… Por mucho que salga el Sr. Weasley, ese capítulo lo eliminaría de mi memoria con gusto.) 

Una de las cosas que me encantó, fue la aparición de los daleks, con su "Exterminate!" Música celestial para mis oídos frikis. Es que un 50 aniversario sin ellos, hubiera sido inconcebible, que diría Vizzini. 

Sobre lo de cambiar el destino de Gallifrey… Eso es un arma de doble filo. Le da un objetivo al próximo Doctor, pero mal llevado, puede convertirse en una gran decepción.

John  Hurt ha estado enorme, como ya esperaba. Al oír su voz en off, por un momento me acordé del dragón de Merlin. A mi cerebro le gusta añadir carga dramática extra a todas las situaciones. 

Sobre Tennant… Como todos sabréis a estas alturas, para mi Ten es EL Doctor. Cuando pienso en la serie, él es el que viene a mi mente. Mi primera vez fue con Eccleston, pero Tennant es el amor de mi vida. Y sé que eso será así por los siglos de los siglos, no importa cuando doctores vengan tras él. Así que al verle otra vez con su traje, sus converse, su pelo, su destornillador sónico… Volver a ver a MI Doctor. Me emocioné como una gilipollas. Eso sí, no me gustó ver como se casaba con Elizabeth I. Esa no era la boda que quería ver. Ten es de Rose y punto en boca, hombre ya. Me han hecho odiar a la reina virgen… Espero que estén contentos. (Da una patada en el suelo, enfurruñada.) Dejando a un lado mi recién adquirido respeto por la fidelidad entre personajes, lo que más me ha gustado es sentir que nada ha cambiado. Tennant sigue siendo el Doctor. Está tan cómodo en el papel, que da gusto verle hasta hablando con conejos. 

Ver a Matt y David juntos ha sido increíble. Comparando destornilladores sónicos, haciendo ruiditos de aprobación e incluso peleándose. The man who regrets, and the man who forgets. Pero verlos con John Hurt... ha sido ÉPICO. Las pesadillas del Consejo de Time Lords, es el material de mis sueños… El Doctor Hurt me inspira muchísima ternura. Deberían darle una temporada, al menos. 
Y hablando de cosas épicas. Ese momento en el que se meten en el cuadro de Gallifrey y se cargan a un dalek… fue genial. Pero ver a todos los Doctores trabajando juntos… Me dejó sin palabras y con la carne de gallina. La aparición de Tom Baker estuvo bien, una muy buena forma de unir pasado y presente, pero me dejó bastante fría. Hubiera preferido ver a Eccleston. En cuanto al momento Capaldi... Esa mirada podría hacer huir con las alas entre las piernas a un Wheeping Angel.

Para finalizar este sentido análisis sin sentido, os diré que he llorado como una gilipollas con este capítulo. Hay gente mucha gente en twitter que no cree que este episodio sea para llorar. Así que voy a explicar el porqué de mis lágrimas. 

Este episodio olía a despedida. Ver a Tennant irse en su TARDIS con su “I don’t want to go”, sabiendo que tal vez sea la última vez que lo veamos como Doctor fue devastador. Pero ver al final del capítulo a Matt uniéndose a los Doctores del pasado… Si eso no es una despedida, que baje Eru y lo vea.  Solo de pensar en el episodio de Navidad, me duele el estómago. Luego están todos esos momentos diseñados para hacernos sufrir, como ver a Ten pasar por delante de Rose sin verla y querer zarandearle y decirle: ¡Está ahí! ¡AHÍ!, incluso sabiendo que no es… (carraspea) Perdón. Y por último, está ese personaje que probablemente haya pasado desapercibido para todos: Osgood. La chica de la bufanda del Doctor. La chica que le llama dos veces, suplicando por su ayuda. Por eso me gusta tanto esta serie. Porque yo también quisiera un Doctor que viniera a ayudarme cuando las cosas se ponen difíciles. Que me llevara lejos, a otro mundo, a otra época, haciéndome olvidar un poco mis problemas. Eso es lo que pasa con las buenas historias, ya sean libros, series o videojuegos. Que hacen que nos evadamos de la realidad, que olvidemos lo que nos rodea por un momento. Y por eso adoro al Doctor. Y por eso me emociono con él. Porque incluso en el peor de los momentos, consigue llevarme muy lejos.

M I S  C I T A S  F A V O R I T A S

“Stuck between a girl and a box. The story of your life, eh, Doctor?”

“The man who regrets… and the man who forgets.” 

“The moment is coming. The Moment is me, you have to decide.”

“I don’t want to go”





P.D. Me he puesto insoportablemente sensiblera. Prometo que no volverá a repetirse.... hasta el capítulo navideño.