SOMETHING WICKED THIS WAY COMES...

20 de agosto de 2014

Debate (in)formal - De editoriales, etiquetas y frases lapidarias

¡Hola, nueceros! Dark al habla (o al teclado).

Morrigan está trabajando y estudiando duro para un examen, así que me ha dejado al mando durante unos días. Con suerte encontrará un ratín para que podamos escribir una reseña antes de que empiece el nuevo curso y nuestras vidas se pongan patas arriba y no nos veáis en otros seis meses. Por el momento, y sin que sirva de precedente (para que no bajen las visitas, sobre todo), he decidido hacer una entrada, para que esto no coja telarañas y podáis escribirnos comentarios bonitos… … o no.

Hace unos meses, encontré en mi TL un tweet que enlazaba a un artículo sobre el rechazo de manuscritos en las editoriales. Me entró la curiosidad y entré, sin saber muy bien qué esperarme. De forma resumida puedo contaros que el texto pone al descubierto cómo algunas editoriales (en este caso extranjeras, pero estoy segura de que en España no nos quedamos atrás) juzgan una obra literaria no por su contenido ni por su calidad, sino por el autor que hay detrás. Si eres un desconocido, probablemente te encontrarás con una puerta cerrada y (si tienes suerte), un/a carta/email/pañuelo estándar de rechazo; si eres un autor con un público entregado o, en su defecto, una persona famosa, tienes una oportunidad asegurada. Por supuesto, sabemos que esto no es cierto en todos los casos, porque sino no tendríamos autores noveles en el mundo, pero son datos que no dejan de hacerte pensar.

Personalmente, cuando leo esta clase de cosas, mi pequeño ángel y mi pequeño demonio empiezan a discutir: el primero, con su arpita, me habla del camino lógico por la que la evolución social y cultural nos ha traído a esta situación; el segundo me pincha en el cuello con el tridente y me pide que prenda fuego a cosas. 



Cabe decir que nunca he cedido al impulso, pero no porque no le escuche, sino porque sé que un día subirá el nivel del mar y nos ahogaremos de todas formas, y no quiero pasar el resto de mi vida en la cárcel.

Objetivamente, es normal que haya editoriales que rechacen manuscritos. Hasta ahí seguro que todos estamos de acuerdo. Y el hecho de que estos hayan ganado o no un Premio Nobel o un Booker Prize es circunstancial: los editores, como nosotros mismos, no se han leído todos los libros del mundo, y es difícil seguirle la pista a todas las novelas que han ganado tal o cual premio.

Además, lo que a una editorial le gusta quizá no le gusta a otra, o la “calidad literaria” que tratan de alcanzar podría simplemente variar. Tan normal como que hay gustos: mi libro favorito puede parecerte a ti una basura, y como somos personas civilizadas, tengo que aceptarlo y no saltarte a la yugular.

Aunque esté trillado, el angelito considera, sin embargo, que hay un argumento que sobresale por encima de todos los demás. Uno que ya hemos oído mil veces, y que utilizarán en este mundo mil veces más: “una editorial es un negocio”.

Y entonces es cuando yo me pregunto: si es un negocio, ¿por qué esperamos de ellas que nos den productos de calidad u “obras de arte” (aunque este término es tan confuso que solo me atrevo a cogerlo con pinzas)? ¿No es lo más simple que elijan de entre todas las propuestas los libros de famosos, que saben que se van a vender, o aquellos que arrastren especial polémica detrás? Las grandes editoriales (y no incluyo aquí a las especializadas, con una clientela minoritaria que acude a ellas conscientemente) no nos venden los clásicos creyendo que sean buenos o malos desde el punto de vista artístico, sino porque saben que tienen una tradición detrás y seguirán siendo necesarios para todos los que estudiamos. Las grandes editoriales no tienen conversaciones sobre las metáforas, los juegos de palabras o lo brillantísimo que puede ser un determinado diálogo de una novela: lo que quieren es vender. Reconocerán un buen o mal manuscrito, pero a la hora de la verdad, se fijarán en el nombre que lo firma y las posibilidades de marketing. No sé mucho sobre el negocio dentro de una empresa de este tipo, pero he escuchado a editores decir que no estaban contentos con un determinado manuscrito, pero que lo publicarían porque el autor tenía un nombre.


Y mientras, hermosas historias aguardan en cajones a que alguien les dé una oportunidad. Disculpadlas por tener a un genio que no ha sido reconocido detrás. Los nombres de Belén Esteban y E.L. James ya estaban cogidos, qué queréis que os diga.

Me diréis que hay otras opciones. Si alguien se quiere a dar conocer, no necesita atarse a una editorial. Puede autopublicarse. Puede poner su libro en Amazon, o en un blog para descargar. Por supuesto. Eso no es nuevo. Yo también he escrito y he publicado en internet, cuando era más joven, y usaba los típicos foros para compartir mi historia. Pero la distribución no es la misma, y aún hay gente que se resiste a los libros electrónicos y a las compras por internet. No vas a alcanzar el mismo número de lectores.

Aunque igual se gana más así, si es que alguien lo hace por dinero, porque no es como si a los escritores se les pagase mucho por su trabajo. No todo el mundo puede tener la suerte de J.K. Rowling, aunque por mi parte admiro a aquellos que ponen su obra gratis en Internet, probablemente más por la difusión que por el gesto altruista de difundir cultura… pero oye. Mejor eso que escuchar que los libros deben bajar de precio pero no ser gratis porque los escritores tienen que comer (y son palabras textuales de alguien conocido que se dedica a la escritura): debe de ser muchos lectores somos ricos, claro. Personalmente, si fuera escritora me preocuparía más de lo que chupan las distribuidoras y la propia editorial (no pun intended).

Dejando a un lado el tema de los precios abusivos, de los que podríamos hablar durante horas (¿cómo un ebook vale lo mismo, en algunos casos, que la edición en papel? ¿Es que se gasta lo mismo tomando la maquetación y subiéndola a la red que imprimiendo 600 páginas? ¿Estamos locos o qué nos pasa?), no puedo quedarme tranquila hasta que mencione lo que el mundo comercial ha hecho en relación al etiquetado. Me refiero a trazas inventadas como “infantil”, “juvenil” y “adulto”. A lo mejor es porque soy un espíritu libre que no cree en jaulas para el intelecto, o tal vez que encasillar las historias es una aberración. Porque lo siento, pero una buena novela es debería ser disfrutada por todos los públicos, por sus mil matices. No entraré en el aspecto de los temas de los que trata, que pueden o no ser aptos para ciertas edades. Hablo de la historia en sí. Porque como comentaba hace unos días en un par de tweets, he leído historias que son tanto para jóvenes como para viejos, para niños, adolescentes y adultos por igual. Y me asquea ver en los catálogos y en las colecciones cómo encasillan Alicia en el País de las Maravillas o Los viajes de Gulliver (y pasando por el incomprensible caso de alguna obra de Sylvia Plath) en la sección de jóvenes. Si bien la primera sí fue concebida para un público más niño, desde la perspectiva actual resulta imposible que un niño/estudiante de secundaria entienda todas las implicaciones de cualquiera de esas novelas. Por favor, si estoy equivocada, hacédmelo saber.

Algunos me diréis que las etiquetas son simples pistas o indicaciones para el padre despistado que quiere hacer un regalo, pero lo que han causado ha sido, más que una ayuda, un estorbo y una barrera a tener en cuenta: muchos se las han tomado al pie de la letra, y han empezado a trazar líneas. Hace algún tiempo, mi familia, sin ir más lejos, me soltaba las típicas pullas de “¿eso no es un libro para niños? Deberías empezar a leer cosas para adultos”. Bastante me costó que mi madre comprendiera que la magia de las novelas “dedicadas” a una audiencia infantil es uno de esos guilty pleasures (aunque en realidad no es que lo oculte: SÍ, ME GUSTAN LOS LIBROS INFANTILES, Y SI TIENEN DIBUJITOS, MEJOR QUE MEJOR).

No cabe duda de que la literatura actual no es solo la editorial en sí, y temo que malinterpretéis esta entrada como un ataque directo hacia el sector. Ni mucho menos: los lectores también tenemos la culpa, porque nos comemos lo que nos ponen en la mesa, desde las modas de géneros y subgéneros hasta el escritor del momento. Somos lectores, lo que quiere decir también que somos consumidores, y las editoriales no pierden la oportunidad de vendernos lo que tengan del modo en que haga falta. Por eso ponen esas frases ridículas en las encuadernaciones de los libros, indicándonos a qué bestseller se parece el último libro que han publicado, o ponen una frase de halago de un autor/blogger/personalidad que el presunto comprador pueda reconocer. Dejadme deciros que eso ya se hacía en la imprenta del siglo XVI. La diferencia es que antes lo ponían dentro, para que diera menos vergüenza ajena adquirir

El libro que tuvo a Christian Grey sin pensar en sexo durante una semana

 o

“La historia que me habría gustado escribir a mí”
—La nariz de Lord Voldermort


Necesitaría varias entradas como esta para hablar de todo lo que veo en el mundo del libro que me hace fruncir el ceño. Necesitaría uno para hablaros del lector tipo y del propio autor, pero no creo que esté en mi mano hacerlo. En su lugar, os animo a que dejéis vuestras opiniones, porque en este blog nunca se le dice que no a un buen debate: ¿Creéis que nos dirigimos sin remedio a un paraíso para la lectura exclusivamente comercial? ¿Creéis que los “famosos” lo tienen más fácil para publicar o que se examinan objetivamente los manuscritos? ¿Christian Grey o la nariz de Voldemort?




P.D. 
Esta entrada ha sido aprobada antes de su publicación por Morrigan.

25 comentarios:

  1. No tengo ni idea del proceso que conlleva publicar una novela ni de lo que debería tenerse en consideración para elegir cual van a tratar de vender, así que comentaré lo que pudo comprender como lectora.

    Las editoriales son un negocio y ahí que aceptarlo como tal. Vale. No les excusa.
    No les excusa porque cada vez que algo se pone de moda nos sepultan en libros de la misma temática, ya sean vampiros, sadomasoquismo descafeinado con moraleja romántica o lo que toque. Sí, se comprende porque los descerebrados compraran uno y otro y otro y otro, ya que, tío, es del mismo argumento que ese libro que ha leído todo el mundo. Y no. No, porque el panorama literario es sumamente complejo y no podemos reducirlo simplemente al género que está de moda. Personalmente, a mí me revienta.

    ¿Y las etiquetas? Siempre con las etiquetas. Esto es infantil, esto es juvenil y eso es adulto. Pues no, lelo. PUES NO. Vamos, ahí muchísimas novelas juveniles que son un millar de veces mejores que algunas adultas. Por poner un ejemplo, Cazadores de sombras, ¿no es un mundo mucho más maduro y complejo que los que podemos ver en la sección de adultos? Sí, definitivamente. Y es que no se entiende. No se entiende porque muchos libros juveniles y adultos no tienen una trama tan sólida y bien escrita como Los cinco, que son la leche con Colacao.
    Se comprende que haga falta clasificar, pero que se clasifique bien. Luego ya está el que organice mi biblioteca, que pone Canción de Hielo y Fuego en la sección juvenil. Ole.

    Las frases de recomendación no me molestan, están bien. Ahora, ¿es que sólo se ofrece a escribirlas la Meyer? A ver, almas de cántaro, ponedme a George RR Martin, a Cassandra Clare, Diana Gabaldon... No sé, cualquiera que pueda tener calidad literaria. Por supuesto, yo es que me las tomo como un extra y no como un motivo para comprar la novela.

    Y eso. Básicamente. Mi humilde --y seguramente errónea-- opinión.

    PD: Te las apañas muy bien por tu cuenta, gran entrada ;)

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    1. Me has recordado a la bibliotecaria de mi barrio, que pone todo lo que son comic en la sección infantil porque, textual: los libros de dibujitos no quedan serios al lado de las novelas O_o .
      Y por eso esta Watchmen al lado de Zipi y Zape. Con dos cojones. ¬¬

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  2. Completamente de acuerdo. Leí esa entrada que comentas hace tiempo y me pareció una vergüenza. Ya sabemos que las editoriales son negocios, que tienen que vender, pero, ¿acaso no pueden vender novelas buenas y dar una oportunidad a los noveles o a autores menos conocidos? Habrá muchos lectores que compren el libro por su autor, pero también hay muchos que lo compran por su historia, por lo que se ofrece en él. Sinceramente, cuando compro un libro me importa tres pimientos quién lo ha escrito, a no ser que sea uno de mis escritores predilectos.
    Me parece estúpido que se venda un libro por el nombre del tipo que lo ha escrito cuando lo que importa es lo hay en su interior. En el mundo hay muchos borregos, y entre los borregos hay muchos lectores que se dejan llevar por esas frases comerciales que comentas y por las interminables modas con las que nos catapultan hasta dejarnos asqueados, hasta reventar un modelo repetitivo que acaba dándonos arcadas.
    Creo que los lectores tenemos mucha culpa en esto, que deberíamos tener un mejor criterio a la hora de adquirir nuestras lecturas o al menos un criterio que no se deje tanto llevar por los nombres que aparecen en su portada.

    Y en lo de las etiquetas, pues igual de conforme estoy con lo que dices. Y no me voy a poner a hablar de lo que se hace en el género "juvenil" porque me enervo y no me apetece.

    Un beso :-)

    PD: Genial la entrada, por cierto.

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  3. Aprovecho para hacer un apunte con respecto a las conclusiones que pueda cada uno sacar de esos experimentos mencionados sobre escritores conocidos vs. escritores desconocidos.

    A la hora de analizar ese >98% de rechazo, tenéis que tener en cuenta el siguiente dato: no en el 100% de las editoriales, pero sí en un altísimo porcentaje (uno que probablemente nos asustaría a todos), simple y llanamente no se leen los manuscritos que les envían. Literalmente: no los leen. Lo digo muy en serio (y esto os lo podrá confirmar cualquier persona que trabaje en una editorial mediana o grande [bueno, cualquiera que sea persona de confianza vuestra, y que no tenga motivos económicos para engañaros vilmente ^^']).

    Dejo fuera del saco a las editoriales de nueva creación, que obviamente se van a leer lo que les manden, porque no pueden permitirse ser tan selectivos antes incluso de abrir el libro.

    Pero ¿las demás? ¿Os hacéis cargo de la cantidad de manuscritos que reciben cada mes? Es una monstruosidad, en el mejor de los casos. Y los lectores profesionales cuestan dinero (además de otras muchas cosas que también suman). A una editorial sencillamente no le sale a cuenta pagar a quien tendría que pagar por leerse todos los manuscritos que le llegan. ¿Qué hace, pues? Selección previa. ¿Quién sé que, independientemente de lo que haya escrito, va a tener a priori más papeletas de darme dinero? Un nombre conocido. Esta es la cruel realidad. Perico el de los Palotes puede haber escrito la octava maravilla, pero no le conoce ni su madre; suponiendo que su historia fuese buena, a mí como editorial me iba a costar un riñón darle la publicidad necesaria como para que me compensasen económicamente las ventas.

    Pongamos un ejemplo. Imaginemos que tengo una editorial, y que este mes me han enviado 20 manuscritos. Yo tengo presupuesto(/intención/recursos/...) para publicar dos libros. Bien, de esos 20 manuscritos, figúrate tú que uno viene a nombre de Laura Gallego García. Ese ya ha pasado la criba, se lo doy al lector que tengo contratado o (más probablemente) se lo doy ya de hecho al corrector, si eso. Luego tengo este libro que, ni conozco al autor ni sé si el libro es bueno, pero uno de los que trabaja conmigo me lo da en recomendación (ha apadrinado al autor): pues se lo doy al lector y que lo evalúe, a ver qué tal. Y a los otros 18... les envío una carta tipo muy respetuosa en la que les agradezco el esfuerzo, y me excuso porque su libro no encaja en el catálogo de mi editorial.

    ¡Bienvenidos al mundo editorial! =D

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    1. Lo de los lectores profesionales ya es casi un caso aparte, en mi opinión. Porque si se leen tu manuscrito fuera de sus horas de trabajo y les caes bien pueden enchufarte sutilmente, por ejemplo (como tú dices, en modo "padrino"), y algunos creo que leen más en diagonal que otra cosa. Además, la última palabra es siempre de la editorial, porque sé de novelas que recibieron un informe regular de lectores editoriales y luego fueron publicadas igualmente, ya sea porque tienen en mente un lector-tipo o porque el nombre del autor es medio-conocido entre un determinado público (así hay algunas "joyitas" por ahí sueltas en las librerías).

      Y las editoriales de nueva creación... bueno, digamos que hay de todo en este mundo. Yo me sé de algunas considerablemente selectivas, porque tienen los suficientes contactos. Y hasta ahí puedo leer.

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    2. Uff, Ortiga, qué nostalgia. Me ha recordado muchísimo a lo que hablamos cuando fuimos con Cicuta al museo antropológico. Qué día más triste fue aquel, cielos.

      En cualquier caso, yo soy de las que miran acusadoramente a todo el mundo: la culpa es de los lectores, no de las editoriales. Una sanguijuela (recauchutada o no) no tiene ninguna culpa de querer chupar sangre. Lamentablemente, lo que la gente compra es lo que mueve los engranajes de nuestro querido sistema capitalista, es la triste realidad. Aunque, la verdad, más de una editorial se podría apuntar a la ley de Say. No vendría mal un poco de fe en la humanidad en ese sentido, a ver si a fuerza de expectativas se puede manipular un poco a la masa y... I digress.

      Por cierto, Dark Heart, lo de las novelas con malos informes de lectores que acaban misteriosamente publicadas... XDD Un profesor mío trabajó como lector y me pasó algún informe suyo para que cogiera práctica. El más negativo de todos resultó ser el de una novela que vi hace unos meses en una de las estanterías de la Fnac. Aquel también fue un día terriblemente triste.

      En cuanto a tu última pregunta (que me parece la más relevante, y me decepciona ver que por aquí nadie se ha dignado a responderla), voy a contestar con total honestidad: la nariz de Voldemort. Sin duda (por lo visto es donde el pobre hombre albergaba su alma, y a mí me gustan las almas).

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    3. Ya... yo tengo la teoría personal de que a los lectores en realidad los tienen a modo de florero, pero... aún con todo, les pagan ^^' Como tú dices, Dark Heart, es un tema aparte.

      Y... ¡la nariz de Voldemort, por supuestísimo! =D

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  4. Bueno, son muchas muchas cosas que se tocan en una sola entrada. Pero bueno vamos a intentar a ver que sale.

    Es lo más triste que todo sea un negocio ahora. Como el cine y la tv. Entonces es bastante triste que tantas buenas historias se pierden y otras tantas malas se publiquen solo porque X es famoso y le dio por escribir un libro. Bueno yo en mi caso particular soy una lectora bastante crítica y elijo bien mis lecturas. Bueno el 95% de las veces y rara vez suelo equivocarme en ello :)

    Entonces suelo recurrir a editoriales pequeñas que han logrado seguir trabajando con catalogo interesante y no muy comercial. SOn de las que me gustan en la mayoría de los casos. Pero actualmente tantas modas y cosas que hay que ver, sobre todos si eres en un país tan poco lector (poco más de dos libros por cabeza según el último estudio) entonces qué se puede esperar.

    Me ha encantado la entrada.

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  5. Por fin vuesas mercedes activas, aunque sea al 100% de un 50% ;) Y no sé que más decir, la entrada está muy clara y resume bien lo que pienso. Seré concisa respondiendo a las preguntas:
    1. ese paraíso comercial literario existe y siempre ha existido, la mayoría de consumidores viven allí y otros entramos de vez en cuando.

    2. los famosos publican porque venden y venden mucho, los desconocidos dependen del azar. Aún así, no odio ni envidio a Mario Vaquerizo porque venda más que yo, ni creo que él me robe ningún sitio. Cada uno estamos en nuestro lugar en el escaparate, solo que el mío es más pequeño y está a oscuras.

    3. la nariz de Voldemort, sin duda.

    Nos olemos ;) Mil besos <3

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    1. Reclamo un lugar a la vista y con iluminación natural para ti, ¡porque te lo mereces!

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  6. Estoy de acuerdo con esta entrada, pero también hay que ser realistas. Es un gran negocio, y después de tantos años, no podemos pretender que cada vez que llegue un manuscrito la editorial la abra toda ilusionada, cuando sólo es un proyecto más. ¿Es justo? Probablemente no. (Bueno, supongo que no a secas, jeje).
    ¿Qué es lo que realmente queremos que hagan? ¿Que contraten a más lectores con su bajo presupuesto? ¿Que los lectores hagan un esfuerzo? Si suponemos que el ejemplo de Ortiga es real (entran 20 libros y solo pueden publicar 2), lo más probable es que los lectores tengan una fecha límite para decidir, y es normal que tengan preferencias. No podemos esperar que se queden toda la noche leyendo por el bien de la literatura, porque al fin y al cabo es solo un trabajo.
    ¿Me gusta la idea? A quién le iba gustar. Dan ganas de abrir una Editorial Solidaria con lectores voluntarios que les pateen el culo a los demás.
    ¿Y las etiquetas? Está claro que no hay que tomárselas al pie de la letra y que cualquiera con dos dedos de frente lo sabe. A mí me ayudan, a quién quiero engañar. Siempre hay excepciones, está claro (El nombre del viento, por ejemplo) cuyo público siempre es más general (o más difuso). No es que vaya a matar a quien diga que Cazadores de Sombras es sólo juvenil, pero vamos a ver: no conozco ningún adulto de mi familia que se lo leería, y si rengos muchos amigos de mi edad que lo harían (y les encantaría, está claro.) Las etiquetas está solo para rasgos generales, y no podemos esperar que se paren para comprobar cada detalle. Cuando entro en una librería, voy directa a la sección juvenil, y después (si eso) compruebo la de adultos. Y mis gustos suelen coincidir con la sección juvenil, qué casualidad.
    No estoy diciendo que las editoriales sean justas, ni que las etiquetas puedan... ejem... etiquetar grandes obras como Colmillo Blanco. Pero, bueno, eso, espero que me hayáis entendido, porque a veces me emociono demasiado explicándome.
    Y luego, (por favor, por favor, por favor) no esperéis otros 6 meses para hacer una reseña. ¡NOOO! Tendré que consultar otros blogs donde adoran Hush, Hush (suicidio mental) y no sé si podré soportarlo. Aunque tu solita no lo haces nada nada mal, ¿eh Dark Heart?;)))

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  7. Y otra cosa (jeje es que se me ha pasado) habéis terminado el libro que estabais leyendo! Reclamo mi reseña por derecho! (Bueno vale lo reconozco la suplico). Llevo una mala racha con los libros que estoy leyendo y necesito una buena y saludable dosis de vuestro sádico humor.
    Saludos desde mi segundo comentario en este blog (que llevo leyendo mucho tiempo pero aún no me había decidido), de vuestra Genial Anónima.

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    1. Si te refieres a Cuentos de Bereth, creo que Morrigan no se lo ha terminado (creo que no ha sido capaz, directamente). De todas formas, esperamos sacar un rato libre para hacer una reseña de lo que sea xD Y si no lo hacemos... ya estoy yo maquinando qué puedo hacer, porque me da un poco de vergüencilla que este año solo hayamos hecho 3 entradas en 8 meses.

      ¡Gracias por leernos, Genial Anónima! Y gracias por el comentario. Por supuesto, es un tema que daría para libros de tinta, con todos los matices que pueda haber y que no he podido incluir por miedo a hacer una entrada interminable que no se leería nadie. Me apunto lo de la Editorial Solidaria, porque suena así como genial. Ahora solo necesitamos inversores... Por lo que a mí respecta, me lanzaría de cabeza a ser lectora, aún sin cobrar :P

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  8. No conozco mucho el mundo editorial, así que me abstengo de hablar de lo que no sé. Pero, me ha llamado la atención que estéis en contra de las clasificar libros según la edad. Yo empecé a leer cuando era muy pequeño, y, a lo largo de los años, esas divisiones de edad me han resultado útiles a la hora de buscar libros en la biblioteca de cerca de mi casa. Hay libros que yo no podría haber comprendido con 5 años, y, tampoco los iba a disfrutar.

    Lo que sí me molesta, y mucho es que un niño no pueda coger libros de la sección de adultos.

    Por cierto, for the sake of debate ¿si estuvieras al mando de una editorial de tamaño considerable, cómo filtrarías las numerosas historias que recibes?

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    1. No estoy en contra de clasificar los libros por edad. En algunos casos, debido a su contenido, entiendo que sea necesario. De lo que estoy en contra es de que se usen etiquetas que excluyan, y de cómo muchos lectores (y no-lectores) se creen que deben seguir este tipo de catalogación al pie de la letra. Hay un prejuicio muy grande hacia los libros infantiles y juveniles (y yo lo achaco, en parte, a la etiqueta) de que son de menor calidad o, al menos, menos "intelectuales" que los libros "adultos". Lo que yo defiendo es que eso no es verdad, y que muchas editoriales/librerías/bibliotecas asignan etiquetas equivocadamente, lo que confunde al lector y lo hace caer en ideas equivocadas.

      Y, respondiendo a tu pregunta, hay editoriales que llegado un punto, cuando se les acumulan muchos manuscritos, cierran la recepción para poder dedicarle a cada novela el tiempo que se merece (o eso quiero suponer). Creo que esa es una buena política. Desde luego, no descartaría una historia simplemente porque es un autor al que todavía no se le ha dado una oportunidad, o porque nadie lo conoce.

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  9. Que las editoriales son un negocio, es claro. Solo tenemos que ver como intentan vender ciertos libros como si fueran oro, cuando quizá no son tan buenos como otros que pasan más desapercibidos. ¿Qué salen novedades buenas a lo largo del año? Por supuesto. Pero se publica mucha mierda también, mierda con un nombre bonito, una encuadernación preciosa y que vale mínimo 20 euros. No creo que esté todo perdido para los autores desconocidos, es difícil, pero algunas editoriales sí cogen tu manuscrito. La estrategia que yo he leído en foros y páginas web para escritores, es contactar directamente con un editor antes que con el correo de la editorial

    Por otro lado, el tema de las etiquetas ya es más complicado. Hoy en día se etiqueta todo, no solo la literatura, sino la música, la moda o las personas. Es un intento de clasificación que nunca entenderé (aunque todos, creo yo, hemos caído alguna vez en él). Sin embargo, no creo que esté mal clasificar una obra con varias etiquetas (porque a mi parecer, puede ser juvenil, romántica pero de fantasía también). Eso no significa que un adulto no vaya a disfrutar de una novela juvenil, al contrario. Y ese es el problema de las etiquetas, lo que la gente interpreta de ellas más que el hecho de que sean así.

    ¡Un beso!

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  10. A mí también me han dicho la frase de "¿Todavía lees esas cosas?, ¿no deberías empezar con libros para lectores de más edad?" Y LA ODIO. Al principio me dejé llevar y sí que quise probar lectura más "madura", por lo que me alejé de la fantasía. Pero no me duró mucho la tontería, porque cayó en mis manos un libro fantástico con dibujos que había hecho el propio escritor y me dije a mí misma: "¿Qué estas haciendo con tu vida? Si quieres leer fantasía, léela" Así que ahora ya vuelvo a ser yo misma. Bien es cierto que leo de todos los géneros un poco, pero por lo menos no me dejo guiar por las opiniones y gustos de los comentaristas ni publicistas, sino que elijo yo lo que quiero leer.

    Y en cuanto al tema de las publicaciones... Yo quiero ser escritora y lo más difícil es publicar el primer libro, porque nadie quiere arriesgarse a perder dinero si no tienes éxito. Si has conseguido esto, puede ser que ya ni siquiera analicen tus textos con la misma minucia que los de los novatos, porque confían en que ya lo hagas bien. Esto es sólo mi opinión, pero tengo argumentos para fundamentarla: ¿A caso nunca has leído un libro de un escritor que se supone que es buenísimo y te ha decepcionado profundamente? Pues claro que sí, y es a esto a lo que me refiero. Tiene tanto prestigio que ni se molestan ya en comprobar que sus obras son buenas porque se venden por el simple hecho de estar firmadas con el nombre del autor.
    Yo, para tener un poco más a mi alcance el reconocimiento por parte de una editorial, me he creado un blog y cuelgo relatos, pero soy consciente de que como no tenga muchísimo éxito no me servirá de nada. ¿A dónde quiero llegar con esto? Pues a que las editoriales no deberían limitarse a escritores que ya son conocidos, sino que deberían dar oportunidades a los cientos de escritores aficionados que están deseosos de ver sus obras en el escaparate de una librería (o en el catálogo del ebook, no sé bien como funcionan los libros electrónicos).

    Vuestro blog parece muy interesante, así que me quedo por aquí y ya iré comentando. Un beso!!

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  11. Esas! ya casi cambiamos de año, y ustedes no actualizan. lloro

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  12. Ya estamos a mitad de año y no actualizan. Lloro más.

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  13. Hola, ^_^ vengo de Adolescentealos28... donde ya me seguías, pero me he actualizado y me gustaría que continúes formando parte de todo, así que te invito a mi nueva casa, espero que te guste y te quedes ;)

    VioletaPurpurina.blogspot.com

    Bss de color Violeta...

    Psd: Me flipan los libros juveniles, sobretodo rollito adolescente y no lo digáis por ahí porque tengo 32, risas mil...

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  14. Chicas, ¿dónde andáis metidas? Se os echa de menos MUCHO.
    XXX OOO XXX

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  15. ¡Muy cierto todo lo que dicen! Estaba pensando en el capítulo de Los Simpson donde Marge publica un libro y le dicen 'es el mejor libro que mi asistente me ha resumido'. Considerando la cantidad de manuscritos que deben llegar día con día a la editorial, creo que algunos tendrán mucha suerte de ser resumidos para algún editor. Aun así, estoy muy en contra con la calidad de libros que vienen sacando últimamente. Entiendo que las editoriales por sobre todo, son empresas, pero, hay tan poco argumento últimamente, y te encuentras mucho libro que es más de lo mismo o sólo obras de autores conocidos. Poco, poco veo en las librerías cuando voy y salgo bastante desilusionada, que entre los libros de moda y los libros de política —que son moda ahora—, acabo en las casas de segunda mano buscando algo que llame mi atención.

    Si bien, creo que el nombre de un autor es importante, lo primero que hago para elegir un libro es leer el título. Si el título me pica un poco, me leo la reseña y puedo leerme un par de páginas, incluso —especialmente en las casas de usados— y ya de ahí me lo compro. Si el autor me gusta en esa obra, seguramente, lo tendré en mente cuando vaya nuevamente a la librería y busque algo nuevo qué comprar, de lo contrario, mientras haya una buena historia, el nombre es lo de menos. Aunque entiendo que para las editoriales esto es importante, para mí es algo que no importa a menos que se trate de un autor que me guste muchísimo, onda Benedetti o Lovecraft que si veo libro de ellos, me lo compro seguro.

    Las clasificaciones, no me gustan en nada, principalmente, porque no saben hacerlas. Es que hay libros de terror que son un chiste o novelas negras que son tan rosas que dan ganas de ir a buscar a quién hizo la clasificación para enseñarle bien qué significa cada palabra. Creo que es cosa de que vende más o buscan llamar la atención de un género —quizás, para vender más a alguno de los autores que publican—, qué sé yo, pero cada vez siento que son más sosas las clasficiaciones y van super erradas. Algunas son tildadas de eróticas y no hay más que un beso y un manoseo rápido ¿A qué juegan? Yo prefiero obviar las etiquetas, si la editorial las pone, nunca le hago mucho caso y recién cuando lo leo y lo termino, doy mi juicio final, que si vamos por lo que nos dicen los demás, estamos perdidos.

    Buen artículo, ya te sigo <3

    Bye!

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  16. Hola! como estas? en mi incipiente blog tengo dos entradas de libro, me interesaria mucho tu comentario! Ya estoy siguiendo tu blog♥
    besos!..

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  17. Aquí no he venido a hablar de mi blog, he venido a deciros que sigo echándoos de menos MUCHO. También me he pasado por el blog de Jorge, me partís el alma y aún así lo entiendo.
    ¡¡¡Un abrazo muy fuerte!!!

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  18. No he llegado a leerme la entrada completa, la verdad es que me pegué el disgusto de la vida con solo leer lo de "las editoriales son un negocio"
    NO, NO, NO Y NO: No son un negocio, son una empresa, no es la misma cosa, eso me crispa los nervios la verdad, me da en toda la pasión por la carrera de negocios que estoy estudiando (irónicamente con el objetivo de crear una empresa editorial), es horrible esa imagen de Empresa = Negocio = Dinero

    Una negociación es un proceso llevado entre dos partes para llegar a un acuerdo ¿Por qué? Porque existe un problema y este se debe solucionar.

    Un empresa es una entidad que ofrece un producto (llámese bien o servicio), los libros son un producto. En el caso de las editoriales suceden dos cosas:
    1. En teoría y por simple ética profesional, las empresas deberían cerciorarse de que están ofreciendo un producto de calidad. Por el simple hecho de que este producto esta directamente asociado por marca a la empresa, la mala calidad puede iniciar una cadena de publicidad voz a voz negativa que puede acabar en el quiebre de la empresa.

    El verdadero problema se da cuando el consumidor no exige la calidad, la oferta y la demanda siempre son codependientes. Si la mayoría de la demanda consume el producto sin exigir calidad, esta no le será ofrecida. Igualemnte si la mayoría de la oferta no ofrece calidad, entonces la demanda muy seguramente no la exija, pues se cae en el conformismo.

    A la gran mayoría de la demanda no les interesa la calidad sino el entretenimiento y es lo que les seguirán ofreciendo.

    2. A las empresas les cuesta producir lo que ofrecen, para poder funcionar necesitan que sus gastos se retribuyan en ganancias, debe entrar mas de lo que sale.

    El consumidor siempre deberá pagar mas de lo que costo la producción (hablamos de un promedio por unidad puesto que la producción generalmente es en masa para reducir costos de producción), lo que reciben las empresas debe dar para mantener la planta física (mantenimiento), pagar el salario del personal, publicidad y seguir produciendo.

    Así que las empresas se fijan en que es lo que mas vende, si los consumidores no quieren textos de calidad (como se dijo en la entrada, los clásicos tienen un público que no ofrece pérdida, no porque la gente lo compre por gusto sino porque los colegios lo siguen pidiendo y lo seguirán haciendo) no les van a dar textos de calidad.

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